LA BAÑISTA

Bañista de verde trusa

nadando en aguas picadas,

la asedian los tiburones

de una doctrina malvada.



Moviendo brazos y piernas,

nada, nada, nada, nada,

se agotan sus energías

en tal desigual batalla.



Los escualos asesinos

le lanzan mil dentelladas,

y con desmesurada furia

sus pobres carnes desgarran.



Pasan buques por su lado

igual que si no pasaran,

ignoran a la bañista

que se bate en desventaja.



Clamando por una ayuda,

las esperanzas gastadas,

trata de sobrevivir

con bravura inusitada.



Pasa el tiempo y finalmente

surgiendo desde la nada,

aparece el Dios Neptuno,

Poseidón muchos le llaman,

y esgrimiendo su tridente

los tiburones espanta,

extiende a ella su mano,

la extrae de picadas aguas,

la bañista agradecida

de su verde trusa arranca

un manojo de palmeras,

otro manojo de cañas,

se las ofrece a Neptuno

así dándole las gracias,

la bañista es nuestra isla

que acaba de ser salvada,

Bañista de verde trusa,

¡La Cuba de mis entrañas!



Cástulo Gregorisch