La Habana, ciudad abandonada,
fachadas que lloran su desgaste
de mugre adornadas.
Carente de atención,
sufre La Habana,
maloliente, desolada.
Cruel maquillaje,
ha transformado,
su linda cara.
Paredes debilitadas,
con sus techos caen,
desmoronadas.
Desprendidos balcones,
en acto suicida,
a las calles saltan.
Puertas y ventanas,
sus maderas podridas
debido al agua.
Vidrieras rotas,
tiendas vacías,
depauperadas.
Las sucias calles,
visten de baches,
sus viejas caras.
Luce bombardeada
por cacareada invasión,
nunca efectuada.
Erosionada,
la van dejando morir,
sin ayudarla.
Moderna Pompeya,
por caribeño Vesubio,
hoy devastada.
Yace arruinada,
la otrora rica,
bella, envidiada.
Sufre mi corazón por ti
mi pobre Habana,
de lo mucho que penas
¡Tus ruinas hablan!
Cástulo Gregorisch