La meta ha sido siempre y será la Unión Europea

Por Dr. Octavio Dilewis Ibarra-Tamayo

Para mi la clave y la meta ha sido siempre la Unión Europea, el único modelo de integración decente y para la libertad y el progreso que ha tenido la humanidad en toda su historia. Y Cuba (libre por supuesto) tiene mucho que aportar en el orden estratégico (ubicada en el corazón de las Américas) y en varios otros (dada la pujante clase empresarial e intelectual exiliada, la cual nada tiene que envidiar a las mejores fuerzas vivas, excepto el hecho de no tener patria).

Nuestra Fraternidad reconoce y promueve al Atlántico norte como zona natural de expansión de la Unión Europea, es decir, Europa ( incluyendo Ucrania, la Rusia Blanca y los Balcanes, y todo lo europeo al oeste) y potencialmente, bajo las reglas de la Unión Europea y no las estadounidenses, Norteamérica (Cuba, Bahamas, Canada y Estados Unidos). De ahí su nombre: Fraternidad Euro Norte Americana (FENA).

Por razones de sangre y pragmáticas España está en la ecuación; España, que fue sacada del borde de la crisis institucional latente y del semisubdesarrollo (cuando Europa terminaba en los Pirineos), al recibir el abrigo institucional y estructural de la Unión Europea. Pero como he dicho antes, con España (de la que nos consideramos ciudadanos legítimos no importa que, como yo, muchos tengamos la ciudadanía cubana por nacimiento y la estadounidense por naturalización), o a pesar de ella (de gobiernos anticubanos y cómplices del régimen castrista como el de Zapatero), repito, con España o sin ella, queremos que Cuba sea parte integrante e indivisible de la Unión Europea.

Las razones para crear tres comunidades autónomas cubanas (siguiendo el modelo histórico) o cuatro (de acuerdo con imperativos de orden práctico), bajo el esquema de Cuba como pais miembro de la Unión Europea o como parte de un Reino Unido español, siguiendo el modelo británico (Inglaterra, Escocia, Gales y el Ulster --Irlanda del Norte--), parten del acomodo a la naturaleza de la Unión Europea y su programa de cohesión. Dicho en otras palabras, la Unión descentraliza la mirada en su afán de hacer similares las condiciones de vida en toda la extensión de su territorio, y en lugar de dirigirla a los países integrantes apunta a sus comunidades, de modo que los recursos se dispersen por toda la geografía y no se queden en las capitales o en regiones especialmente favorecidas por el gobierno del país en cuestión.

Como todas las cosas humanas basadas en el respeto al derecho del prójimo, éste es un tema que puede tener muchas aristas, enfoques y visiones; lo importante es que prime el consenso, el sentido común, la honestidad y la buena voluntad; si resulta de ese modo y nos concentramos todos en un solo foco libre y diverso de buena energía, de energía positiva, todo lo que le espera a nuestra patria luego de esta infame pesadilla que le ha tocado vivir por cincuenta años es libertad, progreso y felicidad.


El PP pregunta al Gobierno por las torturas de los presos políticos en Cuba
PIDE EVITAR LA "REPRESIÓN DE BAJO PERFIL"


El Partido Popular en el Congreso le ha preguntado al Gobierno sobre la puesta en marcha por parte de la dictadura de Raúl Castro de una táctica de "represión bajo perfil" que ha afectado a al menos 532 presos políticos cubanos.
EFE – LIBERTADDIGILTAL.com - 2009-08-21

En dos preguntas por escrito al Ejecutivo, el diputado del PP Teófilo de Luis se interesa por las gestiones que ha realizado el Gobierno con las autoridades cubanas para tener información sobre las condiciones de vida de los 208 presos por razones políticas recluidos en las cárceles de la isla.

De Luis quiere saber además si el Gobierno estaría dispuesto a demandar la colaboración de algún organismo internacional, como podría ser Cruz Roja, para hacer un seguimiento de las circunstancias de reclusión a las que el Ejecutivo cubano somete a estos presos.

Además, el diputado del PP denuncia que, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, en los últimos seis años el Gobierno cubano ha adoptado "una táctica de represión política de bajo perfil con arrestos sistemáticos de varias horas o pocos días, amenazas y otras formas de hostigamiento contra representantes de la oposición".

La citada comisión, indica De Luis, señala que durante los primeros siete meses de 2009 al menos 532 disidentes han sido objeto de esta táctica de represión.

Por estos motivos, el diputado del PP pregunta al Gobierno si ha cursado instrucciones a los representantes españoles en La Habana para que el diálogo con las autoridades cubanas logre evitar estas técnicas contra las libertades individuales.


Comentario de Paco Guzmán

Señores, creo innecesario el continuar por esta senda imaginando Estatutos de Autonomía superficiales y, encima, claramente no constitucionales -como el de Cataluña, que por mucho que presiones al TC no debería aceptarlo-. Dicho esto, que me parece innecesario, pues sólo abriría disputas entre los que apoyamos el movimiento, y creemos que son temas que han de resolverse en su momento y que al hacerlo ahora se pierde pronto el halo romántico de la idea, quiero entrar en consideración algunos puntos:

1.- No existe el Estado español. Existe el Estado, la Nación Española o España. Pero no lo otro, porque España no es la unión en un Estado español de diferentes entidades. España NO es, ni deberá ser nunca a mi juicio, un Estado Federal. Estas patrañas y tretas son típicas de los separatistas, traidores a España, que aprovechan la idiotez pública y a las enfebrecidas masas de jóvenes ignorantes para mantener su poltrona y enriquecerse, que es, a fin de cuentas, en lo que consiste el separatismo. Influenciado, lógicamente, por la injusta ley electoral que tenemos que le da muchísimo peso a las minorías.

2.- Cuba debería ser una Comunidad Autónoma más, sin privilegios excepcionales, y sin deberes extraordinarios.

3.- La pobreza no debería ser motivo para impedir su entrada. Lo mismo ocurre con la UE, donde ser pobre no es una cortapisa, más que nada porque es ahí donde está el negocio. Cuando un país entra en la UE -véase el símil con Cuba en España-, debe recibir mucho dinero de fondos de cohesión, pero todo el desarrollo de ese país pasa por manos de empresas de los países que pone el dinero, así como cualquier producto o servicio, de manera que son formas de asegurarse mercados que a la postre son ampliamente beneficiosas. En este caso podría pasar lo mismo con España. Habría que invertir, pero económica y sentimentalmente el resultado sería netamente positivo al cabo de unos años. He aquí el problema de la UE con la ampliación de los 10 países del Este -que quería Alemania y Francia para meter a sus empresas, no España para no perder fondos estructurales-, y la entrada de Turquía -que sí interesa a España apoyar porque es con España con el país que más sinergia tiene Turquía y quien se haría con los contratos-. Al igual que ha pasado con Kosovo y Serbia.

4.- Cuba, en contra de lo que he leído, no podría equipararse al nivel de España, sino que el reconocimiento del Rey de España, como Rey de las Indias orientales por parte de los cubanos, permitiría su reintegración en el Reino de España con la entidad de Comunidad Autónoma, que la Historia y el presente de nuestra Nación ofertan a nuestros hermanos cubanos.Pero eso es otra historia. Pediría simplemente que se guardaran las formas, pues son importantes, y se intentara evitar hablar de Estado español, puesto que no es correcto.
Publicado por José Ramón Morales


TRES AÑOS DE RAULISMO ( I ): Contexto histórico y mundial de la "Era de Raúl Castro"

Contexto histórico y mundial de la "Era de Raúl Castro"
Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia/ Cubanálisis-El Think-Tank

Para poder hacer un análisis serio de los tres años transcurridos desde la Proclama de Fidel Castro del 31 de julio del 2006, hay que que comprender primero lo que ha sucedido y lo que ha cambiado en el mundo, y especialmente en nuestro hemisferio, en ese lapso de tiempo.

La jugada del tirano Fidel Castro de respaldar desde 1994 la figura poco destacada del fracasado Teniente Coronel golpista venezolano, Hugo Chávez Frías, y proyectarla con carácter de líder popular ante la opinión pública, tuvo favorables consecuencias políticas para sus ambiciones expansionistas, que habían sido frenadas por la desaparición de la Unión Soviética.

La elección de Chávez a la presidencia venezolana en diciembre de 1998 representó una verdadera tabla de salvación para el régimen castrista, que pudo empezar a dejar atrás los peores momentos del Período Especial. Las relaciones de colaboración entre Chávez y Fidel Castro empiezan a cimentarse oficialmente en octubre del 2000, con la firma del Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, y ganan mucha más fuerza tras el regreso de Chávez al poder en abril del 2002, después del golpe de estado donde Fidel Castro jugó un papel decisivo para su restitución. Dos años después, el 14 de diciembre del 2004, se constituía la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) entre ambos países.

Contando con los recursos petroleros del pueblo venezolano y la movilización de miles de asesores cubanos por parte de Fidel Castro, los nuevos aliados concibieron una nueva forma de toma del poder por la izquierda anti-norteamericana en la región. Este neo-expansionismo radical apoyaría a los líderes populistas de América Latina, que utilizarían como táctica la vía electoral, y una vez ganada la presidencia, convocarían asambleas constituyentes para garantizar su reelección y poderes para gobernar por decreto.

Con el triunfo de Evo Morales en las elecciones presidenciales bolivianas de enero del 2006 se ponía en práctica la nueva estrategia revolucionaria en América Latina. Casi de inmediato, en abril de aquel año, se reunían en La Habana, Chavez, Castro y Morales, y se acordaba la incorporación de Bolivia al ALBA. En ese encuentro se informó que el intercambio comercial entre Cuba y Venezuela había alcanzado en el 2005 dos mil 400 millones de dólares, cifra en la que tenían sustancial peso los envíos de hidrocarburos a la Isla por PDVSA.

El proyecto de los nuevos aliados se concentró en Perú y Ecuador y contaba con el triunfo de partidos moderados de izquierda en México y Chile. El 2006 trajo altas y bajas: había empezado con el triunfo de la socialista Michel Bachelet en Chile, y en mayo, en un proceso de signo contrario, Alvaro Uribe era reelecto presidente de Colombia.

Los mayores reveses para los planes de esta cofradía encabezada por Castro y Chávez serían en junio y julio del 2006. En Perú, Alan García ganaba a Ollanta Humala, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Andrés Manuel López Obrador, que aspiraba a la presidencia mexicana con un proyecto de “cambio a la política neoliberal”, perdía por escaso margen frente al candidato del gobernante PAN, Felipe Calderón. López Obrador va a impugnar los resultados y creará hasta la toma de posesión de Calderón en diciembre una atmósfera de gran confrontación política en la nación azteca.

Otro factor que surgía amenazador en el horizonte desde el 2006 fue la crisis inmobiliaria en casi todos los países industrializados. La Bolsa de Valores de Nueva York veía caer en un 40% el índice bursátil de la construcción en Estados Unidos. Era el preámbulo a la crisis financiera global cuyos efectos múltiples están vigentes.

El 21 de julio del 2006 el presidente Néstor Kirchner inaugura la XXX Cumbre del Mercosur en Córdoba, Argentina, invitando a Bolivia, México y al resto de los países de América a sumarse a ese bloque sudamericano. Además de Evo Morales, entre los asistentes a la cita se encontraban Hugo Chávez y Fidel Castro.

El dictador cubano desarrolló numerosas actividades políticas y discursos en lo que sería su último viaje al exterior, pues diez días más tarde daría a conocer en La Habana su “Proclama”, en la que delegaba a Raúl Castro sus principales funciones en Cuba.

Pero aquí se abría una gran interrogante respecto al curso de los proyectos continentales de Fidel Castro y Hugo Chávez: si la salida del poder del Comandante era definitiva, por gravedad o muerte, ¿que posición ocuparía su Sucesor en esos planes?

La larga etapa de recuperación de Castro puso en evidencia los intentos de Chávez de sucederlo como líder de la izquierda radical en la región y las contradicciones con Raúl Castro, al tratar Chávez de someterlo a tal liderazgo.

La primera prueba de fuerza para el recién estrenado equipo raulista fue la organización y celebración de la XIV Cumbre del Movimiento No Alineado (NOAL) en La Habana, en septiembre de 2006. Hugo Chávez partió en gira por varios de los países integrantes del Movimiento asegurando a los jefes de estado y gobierno invitados que aunque habría la ausencia de Fidel Castro, el evento estaría debidamente organizado.

A diferencia de la presidencia de Fidel Castro de los NOAL tras la Cumbre de 1979 en La Habana, el equipo sucesor de Fidel Castro no estaba preparado para darle un sesgo radical al mandato recibido por Cuba para presidir el movimiento: su prioridad no era la agitación y propaganda "anti-yanki", sino tratar de resolver los acuciosos problemas de la supervivencia económica en la Isla en condiciones de orfandad de liderazgo.

La aprobación de Egipto como sede de la XV reunión de los No Alineados significaba un cambio importante en el futuro enfoque político de esta organización, que la colocaría más cerca de la filosofía de sus fundadores. Además, la participación egipcia junto a Malasia y Cuba, mediante la llamada Troika, serían dos factores moderados que contrapesarían propuestas radicales procedentes de La Habana.

Recientemente, Raúl Castro hizo entrega del Movimiento al presidente Hosni Mubarak en el balneario egipcio de Sharm El-Sheikh, tras una presidencia sin pena ni gloria. Su llamamiento a “una nueva arquitectura financiera internacional, basada en la participación real de todos los países, en especial de las naciones en desarrollo” no solo es utópica, sino demagógica, por cuanto el régimen cubano no participa en ninguna de las instituciones financieras internacionales.

Con la futura presidencia iraní del Movimiento en el 2012, los No Alineados están acercándose a una etapa de grandes contradicciones entre los países musulmanes sunnitas y chiítas, que puede arrastralo a momentos de paralización y decadencia. Por ahora La Habana, aunque ha pedido mayor interés en ese organismo, lo seguirá utilizando como tribuna de propaganda.

En el 2006 Chávez estaba más interesado en ganar un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU que en jugar un papel en los NOAL. Pero aprovechó la XIV Cumbre, para hacer saber su decisión de defender a Irán y a Cuba frente a supuestas invasiones norteamericanas, como quien saca la cara por el débil.

Sorprendió a todos con sus declaraciones de que no se quedaría “con los brazos cruzados mirando las bombas caer sobre La Habana o que se lleven a Raúl en un avión”. Aquella comparación del general Raúl Castro con el rendido general panameño Manuel Noriega fue una afrenta pública que el cubano no ha olvidado. Más aún viniendo esa comparación de quien en dos ocasiones, 1992 y 2002, demostró muy poca vocación de héroe.

Por eso, aunque por razones distintas, pudiera hablarse de una coincidencia de interpretación de la Sucesión entre la Administración de George W.Bush y el aspirante a dictador venezolano.

Tras la Proclama, el Ejecutivo norteamericano no admitía la posibilidad de Sucesión. El 11 de agosto, el Secretario Adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon declaró a la prensa que “la transferencia temporal de poder no funcionará porque no existe en Cuba una figura política que pueda igualar a Fidel Castro”.

Por su parte, Hugo Chávez, enfrentado a las reticencias de Raúl Castro a aceptarlo como sustituto de su hermano en el liderazgo revolucionario continental, utilizaría su influencia en acercamientos con elementos “talibanes” de la alta jerarquía cubana, como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque. El propósito era socavar la Sucesión raulista apoyada por los “históricos” respaldando el avance hacia los primeros planos del poder a ese grupo de dirigentes castristas más jóvenes.

El chavismo y el cambio de gobierno en Estados Unidos.

Un mes después de la Cumbre de los NOAL en La Habana en 2006 se reelegía a Lula da Silva como presidente de Brasil, y en noviembre ocurrían los cambios políticos más importantes para el neo-expansionismo radical en el continente, en Nicaragua y Ecuador.

El ex-comandante sandinista Daniel Ortega era electo presidente de Nicaragua con poco menos del 38 % de los votos, tras un oscuro pacto con los liberales de Arnoldo Alemán, y Rafael Correa resultaba ganador en las elecciones presidenciales ecuatorianas, tras una campaña electoral en la que se señala ahora con mucha fuerza que las FARC habrían contribuído económicamente, según evidencias obtenidas en julio del 2009.

De forma casi simultánea, a fines de diciembre del 2006, el cirujano español José Luis García Sabrido, aseguraba, tras examinar a Fidel Castro, que este no sufría ninguna clase de lesión maligna, y pronosticó que recuperaría su plena actividad, dentro de las limitaciones de una persona de 80 años.

Esto va a dar lugar a un interregno en la Sucesión que se mantiene hasta el presente, y que consiste en la dualidad de líderazgo en el gobierno debido a la creciente participación en la vida política de Fidel Castro mediante declaraciones, entrevistas y escritos.

Pero el momento clave para el proyecto castro-chavista de toma del poder lo constituyó la consolidación de Hugo Chávez mediante su re-elección para el período 2007-2013. Un mes más tarde la Asamblea Nacional Venezolana le otorgaba autoridad para gobernar por decreto durante dieciocho meses.

La desconocida dolencia de Fidel Castro no era de pronóstico mortal inmediato, pero le incapacitaba para regresar a sus funciones, por lo que fue necesario tomar una determinación. Por eso el dictador renunció definitivamente a sus cargos y Raúl Castro pasó del liderazgo provisional del régimen al permanente, 20 meses después de la Proclama.

No obstante, y a solicitud propia, ha tenido que seguir consultando con su hermano todas las decisiones importantes. Las contradicciones entre los miembros de esa doble dirigencia se han evidenciado en las Reflexiones que publica el Comandante desde marzo del 2007 y en periódicas desapariciones del general de la escena política. Se ha dicho con razón que esto señala el mejoramiento o empeoramiento de las dolencias de Fidel Castro.

Así, la herencia castrista se ha repartido: su proyección exterior es interpretada por Chávez a nivel de América Latina, y en el orden interno Raúl Castro actúa como administrador, sin avanzar en sus promesas iniciales de “cambios estructurales” entre otras razones, por el poco apoyo de la burocracia intermedia que le teme aún a Fidel Castro y no confía en la solidez del liderazgo del general.

No obstante, el nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros se ha resistido a imitar los acercamientos de Chávez con Ahmadinejad, y ha mantenido un discurso relativamente moderado respecto a Estados Unidos desde julio del 2006, en pleno gobierno republicano, hasta sus declaraciones del pasado primero de agosto en la Asamblea Nacional.

Raúl Castro pudo sortear con relativo éxito a la administración Bush porque en cierto sentido estaba entrenado para ello: con el cierre total de todo contacto con el gobierno cubano, medidas complementarias de recrudecimiento del embargo, y la cuestionable decisión de restringir los viajes y remesas familiares y dificultar toda ayuda a los cubanos tras el paso de los huracanes, apostando al cataclismo popular, facilitó las cosas al régimen para atrincherarse más aún en la “fortaleza sitiada”, y sin pretenderlo lo fortaleció, al quedar prácticamente aislado en todo el mundo en su política cubana.

Caso absolutamente contrario se presenta desde enero del 2009, con un Barack Obama que, aunque cauteloso y conciente de que en política no se hacen regalos sin nada a cambio, ha dado algunos pasos hacia la distensión, esperando respuestas que no aparecen, y permitiendo entrever, más que mostrando hasta el momento, un futuro mucho más aceptable en las relaciones entre los dos países.

La prueba de que el gobierno cubano no está preparado todavía para un eventual deshielo en las relaciones es que quien más se ha atrevido a “teorizar” sobre el nuevo carácter de las relaciones bilaterales ha sido alguien tan falto de ideas serias, iniciativas teóricas y experiencia de política internacional como el vetusto Armando Hart, ante el silencio casi absoluto del aparato partidista y gubernamental, que se contenta con leer las reflexiones del compañero Fidel, quien hasta el momento se ha cuidado de atacar directamente a Obama.

ALGUNOS ASPECTOS DE LA SITUACIÓN POLÍTICA INTERNA

Es indudable que la reticencia de Fidel Castro a que se desmantele su irrepetible estilo de dirección totalitaria caótica, que bloquea la descentralización y la institucionalización, ha limitado que Raúl Castro pudiese sucederlo, a la vez que obstruye el mejoramiento de la economía.

A pesar de algunos intentos del general en ese sentido, debido al formidable golpe de los tres huracanes del 2008 y la necesidad de enfrentar la crisis estructural interna y los efectos de la crisis financiera global, su gobierno se ha visto obligado a repetir el proceso de centralización castrista, aunque con la diferencia de buscar darle más peso a las instituciones que al “carisma”.

De tal forma, el general funciona como un administrador de las decisiones del día a día, pero sin cuestionar la autoridad del líder de la revolución, prerrogativa que él mismo propuso concederle al hermano mayor cuando asumió oficialmente los cargos máximos de Estado y gobierno.

Solamente en casos extremos, cuando ha sido imprescindible recomponer algunos espinosos problemas creados por la intromisión extemporánea del Comandante en asuntos de carácter internacional, Raúl Castro ha logrado convencerlo de la validez de su línea de pensamiento, aunque siempre cuidando la figura sagrada del Big Brother.

Por eso ha fracasado el intento raulista de conceder iniciativa y mucha más acometividad a las instituciones, al mismo tiempo que las reforzaba con cuadros militares, así como el plan de generalizar el proyecto de las FAR de “perfeccionamiento empresarial” a toda la economía. Ahora tiene que arrastrar una economía carente de control financiero y contable.

Para muchos en la élite no escapa la obsolescencia de tal estrategia de inmovilismo, y por ello aspiran a que se entronice una solución “a la china” o “a la vietnamita”, que dinamice la economía sin realizar aperturas democráticas.

Sin embargo, no parece que Raúl Castro propugne ni tenga demasiado interés en una descentralización del ejecutivo: es muy difícil ante una tradición de clientelismo grupal y de fidelidad tribal consolidar las instituciones centrales del Estado, mucho más en medio de una economía que empeora por días y no deja ver, ni de lejos, una luz al final del túnel.

Sin embargo, dado su propio estilo de dirección y su experiencia en las fuerzas armadas, el general parece ver con buenos ojos una dirección más colectiva y menos personalizada, sin renunciar a la centralización.

De ahí que la promoción de José Ramón Machado Ventura a la posición de vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, además de estar condicionada por la absoluta lealtad de Machado hacia el general, cuenta con el factor de poder controlar a los primeros secretarios del PCC de provincias, quienes se han desempeñado hasta el momento como el verdadero poder ejecutivo de la nación, al dirigir las empresas económicas y de servicios de sus respectivas provincias, facultad que no ejercen los organismos nacionales estatales y económicos.

Paralelamente, las naturales alianzas matrimoniales entre las familias de los dirigentes “históricos”, han traído como resultado la designación de sus parientes a cargos importantes en empresas y sectores vinculados con el exterior. El nepotismo, la corrupción y una vida de relativos privilegios han caracterizado a muchos de esos “herederos”.

Los “históricos” monopolizan el poder

La conmoción que produjo en la cúpula dirigente la Proclama de Fidel Castro requirió que en la primera etapa de la Sucesión, Raúl Castro se rodeara en las conmemoraciones oficiales de los tres Comandantes de la Revolución, parodiando una especie de Comandante en Jefe colectivo en sustitución simbólica del que estaba aquejado de grave dolencia desconocida.

Sin embargo, las funciones de Juan Almeida son más simbólicas que de poder real, y Guillermo García tiene una participación más lejana y limitada. Así que, de los tres, por razones de capacidad y edad, solo quedó Ramiro Valdés en funciones de importancia en el gobierno interino de Raúl, la primera de las cuales fue hacer saber públicamente que no había contradicciones entre ellos dos. Su respaldo al líder interino consistió en calificar de “Cancerbero de la Revolución” al general Castro.

A medida que Raúl Castro se hacía cargo de la sucesión provisional, se enfrentaba a lo que estaba sobre el tapete político desde el discurso del dictador en la Universidad de La Habana en noviembre del 2005: el papel de los dirigentes comunistas jóvenes.

Esto se había acentuado porque en la “Proclama” Fidel Castro delegaba en Carlos Lage la dirección del Programa Nacional de la Revolución Energética en Cuba y de colaboración en este ámbito en otros países, e incluía a Pérez Roque en la comisión que gestionaría y priorizaría los fondos para ese programa y los de Salud y Educación.

Así el general recibía mermadas sus atribuciones por disposición “testamentaria” de su hermano, y tenía que mantener en su gobierno provisional a estos dos posibles “delfines” del Comandante.

Algunos analistas, aunque no la mayoría, consideraba inevitable que a medida que se fortaleciera la posición de Raúl Castro se acercaría la defenestración política de estos “líderes” surgidos bajo el ala del enfermo Comandante.

Aunque los programas especiales de Fidel Castro fueron reajustados y reducidos en proporciones e importancia en el curso de la Sucesión, fue verdaderamente sorprendente que Lage y Pérez Roque durasen en sus cargos más de dos años y medio de este trienio sucesorio.

Quizás la política del general haya sido la de “darles cordel” para que ellos mismos se ahorcasen, y presentar entonces a su hermano el dossier de sus “errores políticos”. Así Carlos Lage representó al régimen en la Cumbre Iberoamericana del 2007 en Santiago de Chile y ante el ALBA chavista hasta noviembre del 2008, mientras Pérez Roque, como canciller, impulsaba acuerdos con la Unión Europea apoyado por el gobierno español de Rodríguez Zapatero.

Raúl Castro llevó a cabo en marzo del 2009 una amplia reestructuración gubernamental con la destitución de alrededor de una decena de altos funcionarios, en buena parte por mediocres resultados de trabajo, pero aprovechó la situación para desembarazarse de varios dirigentes incómodos al actual grupo de poder, provenientes de la era de Fidel Castro, entre ellos el vicepresidente Carlos Lage, el canciller Felipe Pérez Roque, el encargado de Relaciones Internacionales del Partido y miembro del secretariado Fernando Ramírez de Estenoz, y el vicepresidente del consejo de ministros Otto Rivero, así como la “promoción” horizontal de José M Miyar Barrueco.

La purga de los talibanes, que comenzó poco a poco con las menos estridentes salidas anteriores de sus cargos de Hassan Pérez, Carlos Valenciaga y Marta Lomas, demuestra la existencia de grupos en la élite, con diferentes agendas y aspiraciones, y augura un futuro complejo de confrontación grupal, ante la imposibilidad de la actual dirigencia compartida por los hermanos Castro de presentar una futura generación de líderes con aceptación tanto en la población como en las estructuras reales del poder, en el estilo que le dio magníficos resultados a Deng Xiaoping en China.

La caída en desgracia de Lage y Pérez Roque en marzo de este año podría analizarse solamente como un ajuste de cuentas entre “raulistas” y “talibanes”, pero las palabras de Fidel Castro al respecto, acusándolos de “aspirar a las mieles del poder” por cuya consecución no habían luchado, no solo fue una frase lapidaria para los despojados de todo cargo, sino que condenaba al papel de segundones sempiternos a todos los elementos jóvenes de la nomenklatura.

La reciente decisión del VII Pleno del Comité Central de posponer el VI Congreso del PCC para un momento futuro indeterminado, relega otra vez el ascenso de cuadros comunistas más jóvenes a las primeras posiciones del régimen. Ni siquiera se hizo la promesa de ese relevo en el Congreso, sino se anunció que “lo más probable es que, por ley de la vida, sea el último que encabece la dirección histórica de la Revolución”.

Desde entonces quedó ratificado que solo podrán gobernar a nombre de la “Revolución” los dirigentes históricos, especialmente los septuagenarios y octogenarios supervivientes de la generación histórica del Moncada y la Sierra Maestra, aunque la Conferencia Nacional del Partido que se acaba de anunciar se realizará “en un plazo relativamente breve” podría dar paso a algunos componentes de la generación intermedia.

El ascenso indiscutible del Comandante Ramiro Valdés a los primeros planos del poder, la creación del Comité Ejecutivo del Buró Político (reservado a la élite de la élite), la recomposición del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, los nombramientos de nuevos ministros, los movimientos de primeros secretarios del partido y la juventud comunista en provincias, y las promociones como Vice-ministros de las FAR de los tres jefes de Ejércitos, que ocupaban esas posiciones por decenios y que automáticamente quedaron sin mando de tropas, demuestran claramente que la búsqueda de mayor eficiencia en la gestión no se pretende, de ninguna manera, al precio de renunciar al férreo control del poder por los mismos que lo han detentado por medio siglo.

EL DIFERENDO CON ESTADOS UNIDOS

Sin embargo, ya ni el nacionalismo ni el anti-imperialismo resultan factores que legitimen a los eventuales sucesores. El actual gobierno de Raúl Castro no tiene autenticidad como autoridad independiente, puesto que las constantes interferencias de Fidel Castro han terminado paralizando toda la maquinaria estatal administrativa.

La élite actual, ya en estos momentos, no está unida ni por la ideología marxista ni por el nacionalismo anti-imperialista, sino por los intereses de mantenerse a toda costa en el poder. La “revolución”, sin apellidos bolivarianos o del siglo XXI, es cada vez algo más abstracto e impreciso, más en la memoria que en las calles, más en la leyenda que en la sociedad.

De tal manera, un cambio de orientación en política internacional en estos momentos en busca de un acercamiento con Estados Unidos no tendría repercusiones negativas en los altos niveles del poder, sino todo lo contrario, siempre que estuviera claro para la élite que ese poder no peligraría.

Eso lo deja ver claramente el general cuando el pasado sábado declaró que “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”.

Una vez definidas sus reglas del juego, para tranquilidad de la nomenklatura, pasa a señalar en el mismo discurso:

“Aprovecho la ocasión para reiterar la disposición de Cuba para sostener con Estados Unidos un diálogo respetuoso, entre iguales, sin sombra para nuestra independencia, soberanía y autodeterminación. Estamos listos para hablar de todo, repito, de todo, pero de aquí, de Cuba, y de allá, de Estados Unidos, no a negociar nuestro sistema político y social. No le pedimos a Estados Unidos que lo haga. Debemos respetar mutuamente nuestras diferencias.

No le reconocemos al gobierno de ese país, a ningún otro ni a conjunto de Estados alguno,[en evidente alusión a la Unión Europea] jurisdicción sobre nuestros asuntos soberanos.”

El indiscutible alivio que representaría un cambio en este sentido podría permitir centrar la atención en los acuciantes problemas internos del país y, se pretende, conjurar los espectros de un estallido popular.

La bandera anti-norteamericana se mantiene esencialmente por designio de Fidel Castro, y como parte de una estrategia enfilada a ganarse adeptos en América Latina, Europa y el Medio Oriente, pero ello no es significativo para el pueblo cubano, el más interesado en que se restablezca la normalidad con Estados Unidos, aunque no se produjera una transición inmediata a la democracia.

Con Barack Obama en la presidencia de Estados Unidos, la imagen del “imperialismo” y el fantasma de la “invasión” se difumina por días, al extremo de que Ricardo Alarcón le suplica “una firmita” al presidente norteamericano para la liberación de los cinco espías de la Red Avispa.

Las medidas de la administración norteamericana de permitir los viajes y el envío de remesas para los cubano-americanos llevaron a que se iniciara nuevamente la negociación sobre los temas de inmigración.

Sin embargo, Raúl Castro declaró algo muy importante sobre el tema el pasado sábado:

“Las positivas, aunque mínimas medidas anunciadas el pasado 13 de abril, en vísperas de la Cumbre de las Américas ante el clamor antibloqueo de todo el continente, que derogarían las restricciones a los viajes de los cubanos residentes en ese país y a las remesas a sus familiares y que permitirían también algunas operaciones en materia de telecomunicaciones, hasta este momento no se han implementado. Es importante que esto se conozca, porque existe bastante confusión y manipulación en la prensa internacional al respecto”.

En ocasión de la propuesta del presidente norteamericano Barack Obama al gobierno de Raúl Castro para iniciar las negociaciones, la reacción negativa de Fidel Castro para alterar el curso histórico del diferendo resultó una prueba irrefutable de que aún el Máximo Líder incide y determina en la dirección del país.

Ello no sólo paralizó cualquier intento de los pragmáticos en la nomenklatura, sino que congeló también en el lado norteamericano a los sectores comerciales que mercadean alimentos y medicina con la Isla, y grupos de inversionistas que han sido abanderados del levantamiento del embargo.

No se puede esperar de Fidel Castro la autorización para que se introduzcan medidas de liberalización en la economía y la sociedad a fin de buscar el levantamiento del embargo, ya que, para su percepción, ello sería abrir las puertas a un proceso incontrolable de carácter interno, como sucedió en el antiguo bloque soviético, lo que resulta tabú para su visión del ejercicio del poder.

Las negociaciones con Estados Unidos han quedado, por consiguiente, en términos estratégicos, en un punto muerto. La administración Obama no cuenta todavía con una clara diplomacia para lidiar con el caso cubano, y salvo las medidas de torpedeo de Fidel Castro, la élite raulista a su vez no ha ni siquiera revelado una política coherente para lograr el mejoramiento de las relaciones entre ambos países, más allá de las repetidas declaraciones de tender ramos de olivo.

Pero tampoco Raúl Castro ha dado señales de desespero: “Como mismo hemos reiterado la disposición de solucionar el diferendo con Estados Unidos, aclaro que encaramos el asunto con absoluta serenidad y sin apresuramiento alguno. Llevamos 50 años caminando en el filo de una navaja, en eso estamos muy bien entrenados, y somos capaces de resistir otros 50 años de agresiones y bloqueo”.

En el ámbito exterior, el gobierno ha obtenido varios importantes éxitos, como la ampliación de sus relaciones internacionales a prácticamente todo el mundo, incluyendo la totalidad de los países de América Latina y el Caribe, su ingreso al Grupo de Río, y la derogación de la cláusula que la suspendió en 1962 de la Organización de Estados Americanos (OEA), no obstante lo cual rechaza regresar a su escaño.

El régimen pretende mantener permanentemente al país aislado de la información internacional y de las tecnologías de información accesibles al individuo, intentando con ello impedir el acceso a referenciales que puedan minar la visión unilateral y favorable al poder de los medios de comunicación oficiales.

RESUMEN PRELIMINAR

En resumen, tres años después de la muerte “provisional” de Fidel Castro y la “Proclama” de transferencia provisional de poderes, el país es dirigido por un dúo donde la voz cantante depende de los vaivenes de la salud del Comandante.

Por ello la Sucesión de Raúl Castro no ha cuajado, y este no ha podido definir la estrategia de “cambios estructurales”, ni mostrar resultados concretos palpables en el día a día de la vida de los ciudadanos.

Con solo cuatro Reflexiones en el mes de julio de este año, Fidel Castro cedió el protagonismo a su hermano el general. Raúl Castro tomaría importantes decisiones para ajustar la economía del país en bancarrota, agravada por la crisis mundial, comenzando con el ahorro y la reducción de “gastos insostenibles” en la esfera social.

Las medidas de emergencia aprobadas recientemente por el gobierno incluyen la eliminación paulatina del plan de internados en el campo para alumnos urbanos de secundaria y pre-universitario, y alcanzará también al sector de salud pública.

Esas esferas habían sido hasta hoy intocables como “logros de la Revolución” y objetos de “atención especial” del Comandante en Jefe. Con la sencilla frase de Raúl Castro de “buscar soluciones ajustadas a la realidad”, ahora, junto a “La Batalla de Ideas”, muchos de los proyectos del Comandante están desapareciendo antes que su creador.

El VI Congreso del Partido Comunista, que se había anunciado en abril del 2008 para una fecha dieciocho meses después (finales del 2009), ha sido nuevamente pospuesto, esta vez indefinidamente, como un nuevo plazo de espera por la desaparición física del viejo dictador. Solo entonces se podrá definir “el modelo económico”, cuya esencia, a la luz de lo que Raúl Castro propone debatir, lo aleja del inmovilismo clásico, y supone, entre otras cosas, la supresión de la doble moneda, la eliminación de muchas gratuidades y subsidios y el re-enfoque del sistema salarial sobre la base del trabajo realizado.

La declaración raulista de que el congreso partidista deberá definir “la sociedad socialista que aspiramos y podemos construir en las condiciones actuales y futuras de Cuba, [y] el modelo económico que regirá la vida de la nación” permite diversas interpretaciones, desde las que esgrimirán los más ortodoxos inmovilistas hasta las de los herejes del partido, que verán en esta declaración un atisbo de avances hacia un socialismo menos estatalizado, autogestionario y participativo.

Sin embargo, las especulaciones aquí conducen a muy poco, y no vale la pena pretender anticiparse sin conocer más información. Lo que parece probable es que ni siquiera si se llega a ese congreso el régimen estaría anunciando un camino hacia el socialismo de mercado chino o vietnamita, aunque el modelo resultante nada tendría que ver con la utopía irresponsable del Comandante, y lo que pueda suceder en los próximos meses podría inclinar la balanza hacia uno u otro extremo, quien sabe cuánto.

El general Castro apuesta con estas renovadas promesas de cambio a que el tiempo todavía esté a su favor, que le alcance, que pueda mantener el poder dictatorial heredado, y en su momento entregarlo a sus sucesores sin tener que incrementar la represión o temer por eventuales represalias posteriores hacia ellos y sus familias por parte de quienes vendrían después.

De lo que se desprende de la situación actual y lo que se avizora estratégicamente en el discurso de clausura en la Asamblea Nacional del Poder Popular el pasado sábado, sobre el que ya en estos momentos algunos irresponsables se han lanzado demasiado superficial y precipitadamente a calificar (o descalificar), sin siquiera haberlo analizado o leído en detalles, tratará la segunda parte de esta análisis conjunto.

Publicado por Lazaro Gonzalez


TRES AÑOS DE RAULISMO ( I I ): El fracaso de las estrategias y las estrategias del fracaso

El fracaso de las estrategias y las estrategias del fracaso
Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia/ Cubanálisis-El Think-Tank

Algunos aspectos de la crisis económica

Economía

La crisis de la economía cubana es muy profunda y difícil de superar por la falta de estrategias coherentes y fundamentadas, la ineficacia del sistema de gestión, la baja productividad de los trabajadores, la desmovilización de los jóvenes y los efectos de la coyuntura mundial. La dependencia de la economía cubana a las importaciones es otro de sus mayores dilemas, que provoca incertidumbres ante las oscilaciones de precios, además del uso de tecnologías ineficientes y obsoletas, que las hace altas consumidoras de energía, y cuyos costos de mantenimiento se encarecen por su envejecimiento.

No caben dudas de que la agudización de la crisis guarda relación con el quebranto de la tradición histórica de la economía cubana, la cual hasta recién ha dependido de las economías de grandes potencias. El desplome del bloque soviético y el mantenimiento del “socialismo cuartelario” se vienen reflejando en el deterioro de todos los indicadores macro-económicos, generándose los grandes desequilibrios del sistema. En la actual coyuntura, no siendo una economía de mercado, y al no existir el bloque socialista, no halla afinidad y compatibilidad internacional.

La relación un poco más congenial podría decirse es con China y Venezuela, cuyas líneas de crédito a corto y mediano plazo han ido a parar a la remodelación de servicios y a la infraestructura de transporte, la minería y otros sectores secundarios. Pero aún así, esta relación es sobre la base de productos de bajo valor agregado, por lo cual no es suficiente para resolver la deformación de la estructura económica, consolidar una red industrial, elevar el ahorro interno para revertir desequilibrios fiscales, lograr niveles internacionales de productividad y de competitividad para no depender de la doble circulación monetaria.

En el último decenio, el PIB cubano ha presentado la tasa más baja (-1,4%), en América Latina y el Caribe, ante el severo proceso de descapitalización que afecta su crecimiento, con una caída en picada de las principales producciones agrícolas y manufactureras (entre un 20% y un 89% por debajo del nivel de 1989).

En la agricultura los campesinos privados resultan el sector más productivo, mientras las granjas estatales alcanzan los niveles más bajos de producción. Con una superficie total de 10’988,600 hectáreas, de las cuales 6.6 millones se consideran superficie agrícola, y de estas 3.1 millones estaban supuestamente bajo cultivo, con 2.3 millones de pastos naturales, y 1.7 millones se reconocían como tierras ociosas.

Simultáneamente, buena parte de las tierras agrícolas se mantienen todavía cundidas de marabú, un año después que se decidió la entrega de las mismas en usufructo a potenciales campesinos, porque se realiza lentamente y cargada de requerimientos burocráticos y controles políticos, y la gestión de las empresas estatales agropecuarias sigue siendo, sencillamente, una vergüenza.

En el caso de los nuevos agricultores beneficiados con la entrega de una caballería (13.42 Ha.), éstos se han encontrado que la empresa de Acopio viola groseramente los contratos, y al final adquiere los productos a un 80% menos de lo acordado, haciendo incosteable tales producciones y desestimulando a estos nuevos campesinos.

Las medidas de saldar las deudas del Estado con los campesinos, aumentar el precio de acopio a ciertos productos, y promover la entrega de tierras improductivas, no han impedido el continuo deterioro del patrón de producción y de la composición de las exportaciones.

Con el paso de una economía de bienes intermedios y capital centrados en la industria azucarera, en la cual ha desaparecido prácticamente la agricultura en la formación del Producto Interno Bruto (un magro 3,8%), se ha revertido la construcción e industria hacia producciones de bajo nivel tecnológico y poco nivel de integración a la economía internacional, con inversiones extranjeras que no impactan el modelo general.

El país se ha adentrado en un callejón sin salida, con un cúmulo de problemas urgentes que van desde los bajos salarios, la doble circulación monetaria, los altos precios de los productos de primera necesidad, la insuficiente dieta alimenticia, el exceso de prohibiciones, la disidencia interna, el racismo, la marginalidad y el estado de desatención de las provincias orientales.

El doble tipo de cambio, que convive en un mismo espacio, mantiene su circuito de circulación y mecanismos de formación de precios para cada tipo de manera independiente. Así, existe una doble contabilidad que impide conocer los costos reales, los niveles de eficiencia y de productividad. Ello se enmaraña aún más con los salarios casi congelados que no logran incrementarse en lo real, debido al desempleo encubierto, los problemas de disciplina laboral, las fallas del sistema salarial y de incentivos, y una oferta desestructurada por la distorsión de los precios relativos.

Asimismo, se arrastra la poca organización del proceso productivo, en el cual inciden la falta de transporte y el caos en la distribución en la red minorista, además de la imposibilidad de incrementar los salarios: las medidas adoptadas con la aparente intención de superar las deficiencias en este sentido han chocado frontalmente con la resistencia burocrática del inmovilismo, negligencia generalizada para su aplicación, y la percepción por parte de los trabajadores de que son soluciones insuficientes en un entorno donde el salario medio real no sobrepasa 20 dólares mensuales, y el consumo alimenticio racionado no alcanza ni para diez días de cada mes, además de su pésima calidad y absoluta falta de variedad, y todo eso sin mencionar necesidades elementales de la población sistemáticamente ignoradas, como productos no alimenticios de primera necesidad, vivienda, transporte y recreación, entre otras.

El proyecto surgido hace años en las Fuerzas Armadas, llamado Perfeccionamiento Empresarial, como alternativa de sistema de gestión empresarial ante la debacle del llamado “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”, inconsultamente desatado por Fidel Castro tras el tercer congreso del partido, se viene aplicando con gran lentitud y presenta problemas insolubles, como el escaso número de empresas que lo han podido implementar, la falta de un sistema contable serio y confiable en el cual basarse, la poca cultura económica que se traduce en despilfarro de recursos, el sobre-consumo de energía, y la presencia de capacidad instalada ociosa.

Al no poderse recuperar gran parte del sector industrial tradicional y demostrarse la relación entre centralización y baja productividad, cualquier crecimiento que plantee el equipo de Raúl Castro estará divorciado de la disponibilidad de recursos internos, así como la incapacidad de acceder a financiamiento externo. Los servicios básicos que han sostenido a duras penas la integridad económica del modelo cuartelario, ante los insuficientes niveles de productividad general, exceptuando las telecomunicaciones, resultan actividades de trabajo intensivo en función del mercado interno, características que restringen el crecimiento de la productividad.

Los deteriorados sectores de producción material: agricultura, minería e industria, han sido suplantados por el turismo, los servicios médicos y los bio-fármacos. El turismo, con sus 100,000 empleos directos, es una industria de costos muy elevados. El sector bio-farmacéutico necesita de insumos que no los suministra la endeble industria nacional; asimismo, los servicios médicos en el exterior, tienen poco impacto en el sector productivo. Ello es indicativo de la imposibilidad de comparar la economía nacional con la internacional, la deformación estructural y la distorsión funcional en toda la economía, lo que provoca su improductividad a niveles empresariales.

Finanzas

El comercio exterior se ha contraído en más del 70 %, aunado a la expansión del déficit fiscal (sobre 150 %) y la inflación. Las exportaciones continúan en un 70% por debajo del nivel de 1989. La insuficiente producción nacional de alimentos ha obligado a incrementar las importaciones a precios cada vez mayores.

Esta caída en la autosuficiencia alimentaria, en la sustitución de importaciones, y en la industrialización, ha obligado a que el país compre en el extranjero más del 80 % de los víveres que consumen sus más de 11.2 millones de habitantes, en condiciones de consumo restringido y normado. Aunque esto venía avanzando desde mucho antes, el gobierno de Raúl Castro no ha podido detener o revertir ese proceso. Ante el alza en los precios de importaciones críticas, la compra de alimentos requirió en 2008 un desembolso de 2,500 millones de dólares, debido a la permanente baja productividad en el campo cubano de las empresas estatales (pues los campesinos privados y las cooperativas no estatales cargan con el grueso de las producciones de alimentos) y a las adquisiciones de emergencia por el impacto de los huracanes. Se acaba de anunciar por el director de la empresa estatal ALIMPORT que desde el 2001 a la fecha Cuba importó de EEUU alimentos por valor de 4,400 millones de dólares.

Desde todo punto de vista es imposible que la orientación de ajustar la balanza de pagos pueda conformar una reserva financiera para utilizarla en el mercado internacional, pues el déficit cubano es ya crónico, y ante la imposibilidad de obtener créditos, su principal sostén ha sido el incremento de la deuda exterior. Lo único factible es disminuir el volumen de compras de alimentos en el mercado norteamericano, lo que no puede hacerse sin aumentar aceleradamente la producción nacional de alimentos.

El país ya venía sufriendo una contracción del crédito y la inversión, motivada más por el deficiente historial de pagos que por los efectos del embargo, así como la disminución de sus reservas estratégicas. De acuerdo a medios oficiales, la contracción del crédito a nivel mundial, a consecuencia de la crisis financiera, incrementó las dificultades para acceder a préstamos, y también podrían disminuir este año en más de 1,000 millones de dólares los ingresos por turismo y la exportación de níquel, lo que se analizará posteriormente.

La falta de liquidez actual comenzó hace muchos meses; las medidas de control de la moneda y la eliminación de la circulación del dólar en las transacciones comerciales internas y por parte de la población, disminuyeron el total de divisas en los bancos para garantizar la liquidez y los servicios a la deuda externa como preámbulo a nuevos créditos. Ello se agravó al cancelarse muchas licencias a inversionistas extranjeros entre 2003 y 2006, y frenarse muchas de las nuevas propuestas, desde antes que Raúl Castro se hiciera cargo del gobierno.

La eliminación del dólar en el mercado interno dio momentáneamente al Estado una relativa abundancia de liquidez a corto plazo, sobre todo buscando enfrentar las compras de alimentos en Estados Unidos, que en 2008 llegaron a $801 millones; pero ahora que se han gastado estas divisas, se cuenta con exceso de pesos convertibles (CUC) y muy pocos dólares para que las entidades extranjeras y de la economía nacional puedan operar, importar insumos, o pagar servicios.

Sin embargo, la causa de los problemas no sólo obedece a factores externos, como ha estado señalando constantemente el nuevo ministro de Economía, Marino Murillo, quien señaló que la crisis “ha complicado la obtención de facilidades de precios y fuentes crediticias”, reiterando el eterno “nadie va a quedar desprotegido”, aunque “inevitablemente” se van a sentir las restricciones en el consumo. Indicó, en el lenguaje eufemístico que caracteriza a los funcionarios del gobierno, que la factura por la importación de alimentos “todavía es muy grande” y puede ser reducida. El dilema reside en que las cifras de producción de viandas, vegetales y carne en lo que va de año, no son suficientes para abastecer las cuotas normales de distribución, menos aún para sustituir importaciones.

Las firmas extranjeras y empresas mixtas, que en parte operan en moneda convertible, si bien no son decisivas en la composición del PIB, son importantes en la generación de ingresos en divisas, mucho más que las 3,000 empresas y entidades estatales. Más del 60% de las empresas mixtas se han marchado del país, lo que ha significado que se dejó de disponer de entre 500 y 1,000 millones de dólares en cuentas bancarias.

Se confrontaron serios problemas de atraso de pagos con las firmas canadienses Sherritt International Corp. de Toronto, y Pebercan, Inc. de Montreal, que extraen el 60% de la producción de petróleo. Esto ha causado el congelamiento de las inversiones en el sector inmobiliario, y posteriormente la readquisición de estos negocios por parte de empresas estatales y la reducción paulatina de la cantidad de asociaciones existentes, unido a una reducción sustancial de las empresas cubanas con derecho a realizar actividades de comercio exterior, sobre todo cuando ya las empresas nacionales no pueden realizar sus cobros y pagos en dólares.

La deuda cubana, la segunda per cápita en el mundo, lastra permanentemente la entrada a Cuba de nuevas inversiones y proveedores, mucho más que los efectos del embargo. Para obtener más crédito en 2009 el país tendría que hacer pagos de más de 500 millones de dólares por obligaciones anteriores, buena parte de ellas atrasadas.

En ese contexto, el gobierno aplicó recientemente al sector estatal un drástico recorte en el consumo de energía eléctrica, en cuya generación se gasta aproximadamente 50 % del combustible importado; de no haber establecido esta medida de ajuste, hubiera quedado más comprometida aún la capacidad de compra de alimentos y medicinas, aunque esta medida no garantiza automáticamente que tal capacidad se pueda mantener intacta.

Una resolución del ministro de Economía y Planificación advierte de que en los primeros cuatro meses del año 2009 se consumieron 40,000 toneladas de combustible más de lo planificado para la generación de electricidad. En todas las actividades económicas y sociales se ha establecido una cuota mínima de consumo eléctrico, que ha lesionado el funcionamiento del Estado y la Economía. Funcionarios de la empresa estatal Unión Eléctrica han asegurado que el problema no es de capacidad de generación, sino de disponibilidad de combustible. Añaden que Cuba tiene capacidad para generar más electricidad que la que consume, pero está obligada a recortar el gasto como resultado de la crisis mundial.

Esta reducción del 12 % del consumo eléctrico en el sector estatal se suma a que han comenzando a introducirse apagones eléctricos y hasta cortes de salarios en numerosas empresas y entidades que no están cumpliendo sus planes energéticos. También se han recortado gastos sociales y se han tomado otras medidas para hacer frente a la crisis, como un recorte del 6 % en los siempre excesivos gastos del gobierno.

Las tensiones económicas de Cuba aumentan las preocupaciones familiares al comienzo del período vacacional del verano, cuando crecen las demandas de alimentos, transporte y energía eléctrica, todas áreas impactadas por recortes. Una mala noticia fue que a partir de julio fueron eliminadas cuotas adicionales de granos que se distribuían desde 2004 a consumidores de la capital y provincias de la región oriental del país, como parte de un plan de reajuste de gastos que incluyen reducción en el consumo de electricidad y postergación de algunas inversiones y compras externas.

Súmase a esto la desmotivación laboral generalizada por la acumulación de necesidades elementales de la población que por décadas han sido sistemáticamente ignoradas, como son la escasez de productos no alimenticios de primera necesidad, el deterioro y carencia de vivienda, además de los problemas de transporte y recreación, entre otras.

DIFICULTADES REALES Y DISPERSIÓN ESTRATÉGICA

Aunque la crisis requiere decisiones estratégicas, solo se dan algunos pasos tácticos cuando no hay otra alternativa. Eso se ha puesto de manifiesto ante la gravedad de la situación del transporte, de pasajeros y carga, que se mantiene a pesar de las inversiones en 500 ómnibus de fabricación china. Se acaba de anunciar la compra a Irán de 550 vagones ferroviarios de transporte de mercancías, por valor de 60 millones de dólares. Por eso se han concedido nuevos permisos para el transporte privado de pasajeros. En los primeros seis meses de este año se otorgaron 2,848 nuevas licencias, es decir un incremento del 81% respecto a las antes aprobadas, 850 de las cuales corresponden a la capital.

No existe la definición de un proyecto de desarrollo estratégico, aunque en el orden internacional sí existen modelos que pueden servir de referente teórico para la proyección del futuro y la corrección del presente. El clima político, a su vez, se halla muy lejos de apelar al debate nacional. Nada asegura que se entronice un liderazgo colegiado, pese a que se implementa una supuesta renovación de las estructuras institucionales. A su vez, no se han reactivado las soluciones a nivel local mediante un mayor protagonismo de sus organizaciones y la descentralización progresiva de la gestión de los recursos.

Si al producirse la transferencia de poder de Fidel a Raúl Castro en el 2006 se pensó que éste entronizaría una dinámica de adaptación y reforma a una trayectoria lineal de apertura –más o menos gradual- con componentes de economía de mercado, ya a estas alturas tales criterios deben evaluarse como simples expectativas no satisfechas, pues se equipararía de manera mecánica la reforma económica con los cambios políticos, cuando la realidad actual no conlleva un proceso político de ruptura o desarticulación de las estructuras de gobierno.

No se le ha prestado atención a las infinitas críticas y propuestas hechas en asambleas municipales y provinciales del poder popular, así como en los plenos provinciales del PCC. Las empresas estatales carecen de la autonomía necesaria para ser rentables; sus inversiones y reinversiones son aprobadas por el Banco Central. El régimen no se decide a abrir sin restricciones las solicitudes de licencias para trabajadores por cuenta propia, mientras que el Estado no cuenta con recursos para solucionar actividades de reparación y mantenimiento.

Es notable la ausencia de una política económica coherente. Es debatible cuál es la estrategia económica a corto y mediano plazo que se puede haber trazado el nuevo equipo raulista. No está claro si el énfasis será en la tríada níquel-turismo-biogenética, y no se vislumbran otras opciones, pues el azúcar ya no alcanza tal categoría, y la venta de servicios es fundamentalmente a base de trueque.

Otro elemento negativo es la ya tradicional y no superada falta de visión integral en las inversiones. ¿Hay una estrategia de acumulación agropecuaria a la china? ¿Se considera el desarrollo de la industria pesada o de maquinarias, algo tradicional en las economías de plan? ¿Se ha abrazado la opción de priorizar las industrias de alimentación o ligera como hicieron los húngaros bajo Janos Kadar? ¿Cuál es la vía: más hoteles, más plantas de níquel, más concesiones de exploración petrolera?

La crisis de Cuba es, en estos momentos, más seria de lo que el gobierno reconoce y pretende declarar, mientras que la falta de programas, estrategias y políticas, no permite vislumbrar una solución ni con el más optimista de los enfoques. Si bien aún no se puede aseverar que el país se halla en una situación igual a la del período especial, la diferencia estriba en que en la actualidad el Estado cubano se enfrenta a un agotamiento y una frustración general de la población. El criterio más generalizado es que si no existen las dádivas de la Venezuela chavista cundiría el caos y el desplome del régimen.

Crisis social y de consumo

El desplome está asociado también con el deterioro que sufren los pomposos programas de equidad social, como la educación, la salud con cobertura universal gratuita, y la subvención de la canasta de alimentos. La brecha cada vez mayor entre el que genera divisas y el que la recibe por asignación ahonda severamente la pobreza en la población, sobre todo cuando la distribución del ingreso se ha vuelto más desigual, el racionamiento sólo cubre aproximadamente poco más de una semana de consumo, y se ha deteriorado la calidad de los servicios de salud y de agua potable.

El clamor general es la eliminación de aquellas medidas que ahondan las desigualdades, como la reevaluación del peso cubano, la eliminación de gratuidades y subsidios, incluidos los de la libreta de racionamiento, y la distorsión que produce el fenómeno de la doble moneda.

Los cubanos, con un salario promedio mensual real que no llega a 20 dólares, compran con “la libreta” de racionamiento una canasta básica insuficiente (arroz, azúcar, aceite, huevos) a precios bajísimos. Lo demás se resuelve en el mercado negro o las tiendas de altísimos precios en divisa internacional. La gran duda es que se puede hacer con la libreta de racionamiento que subvenciona una canasta básica desde marzo de 1962.

En todas las instancias del Estado y la Economía, más allá del grupo dirigente, existe un cierto “consenso” en cuanto a la necesidad de eliminar el sistema de distribución igualitario que más bien se ha convertido en un elemento de inequidad. La discusión sobre el tema aumentó luego que Raúl Castro habló de lo irracional e insostenibles que resultan los “millonarios subsidios” que suponen, entre otros, los productos distribuidos a través de la cartilla de racionamiento. Fuentes oficiales calculan en 1,000 millones de dólares el gasto anual promedio en productos para esa canasta básica, que se vende a precios subsidiados. Pero este año las importaciones totales de alimentos se calcula que llegarán a 1,900 millones de dólares, debido al alza internacional de precios de los alimentos.

Ese sistema, vigente desde 1962, mucho antes de la imposición del embargo por el gobierno norteamericano, entrega a cada persona cantidades de arroz, azúcar, frijoles, granos, aceite, huevos, alguna proteína, pasta dental y jabón, entre otros productos. Pero estos alimentos sólo aseguran alrededor de 36 % de las calorías diarias por persona y cubren no más de 10-12 días del mes. Las proteínas –raciones de pollo, pescado o carne de res molida y mezclada con soja-- no alcanzan para más de 10 días, y las grasas para nueve días, consumiendo limitadamente.

Para completar sus necesidades, los consumidores deben acudir a los “mercados libres agropecuarios” que, a precios de oferta-demanda, ofrecen en moneda nacional (pesos) productos comestibles; y la otra opción son las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), que surten alimentos ausentes de la cartilla normada.

Otro de los dilemas en el país es la crisis social que afecta a toda la población, con la quiebra de valores y la indefinición de un futuro específico, más allá de “resistir”. Si en algo se coincide es que el grupo raulista ha mostrado poca valentía política para desautorizar los entuertos el agónico Máximo Líder y establecer una política diferente, que busque la solución real de los problemas básicos del país; algo que ya los marca en el devenir histórico de la política nacional.

Es elevada cifra de la población en edad activa que no trabaja, porque los jóvenes rechazan tareas en las que pudieran recibir ingresos, pero no satisfacciones. La indolencia de la juventud se ha reflejado en su poca incorporación al trabajo voluntario en todo el país. En reiteradas ocasiones las autoridades cubanas han tenido que reconocer que el salario no satisface las necesidades básicas, a la vez que sostienen que no habrá nuevos incrementos del salario hasta tanto no se incrementen la producción y la productividad, lo que conlleva un círculo vicioso.

La educación es otra de las actividades que han hecho crisis total bajo Raúl Castro; se ha señalado la enorme deficiencia en los programas de historia, ortografía y gramática, y en los sistemas de evaluación, lo que le obligó a sustituir a los dos ministros del sector (Educación y Educación Superior). La nueva titular de Educación recibió la misión de mejorar el claustro de profesores, aunque tal sector se enfrenta a la escasez de maestros preparados y de candidatos al magisterio. Recientemente se aprobaron incrementos salariales, buscando estimular la permanencia y reincorporación de personal docente y no-docente del sector, y hace muy poco se anunció que “La escuela en el Campo”, uno de los pilares de Fidel Castro para la formación del hombre nuevo, sería desactivada por la imposibilidad económica de sostener tal fantasía.

En el deporte, cuya merma de protagonismo internacional se nota más cada día, lo más original que se le ha ocurrido al poder en estos momentos es declarar que hay que formar patriotas antes que deportistas: algo que puede muy ser válido como política oficial, pero como las medallas en los torneos internacionales se otorgan por los resultados en las competencias deportivas y no por las virtudes patrióticas de los competidores, tendrán que conformarse, entonces, a falta de medallas, con perdedores capaces de patear a un árbitro, o declarar que los jueces estaban “vendidos”.

La crisis ha llegado al punto que el deporte nacional, el béisbol, no cuenta con los implementos, uniformes, mantenimiento de estadios y demás recursos para funcionar con la calidad tradicional. Todos los intentos por regenerar la extinta “industria deportiva” han fallado. La participación de Cuba en eventos deportivos internacionales ya no será masiva, por lo cual disminuirá un elemento que sostenía cierto orgullo nacional: las medallas de oro.

Crisis de producción

En la empresa «la Gomera», la producción está paralizada desde hace unos cuatro meses. El Combinado Lácteo Escambray avizora que sus producciones pueden afectarse de forma ostensible. Lo mismo puede suceder en el Combinado Poligráfico de Cienfuegos y en la producción de aluminios, en la Planta Embotelladora de Ciego Montero en Palmira, en la Empresa de Conductores Eléctricos, en la Empresa de Cerámica Blanca de San José de las Lajas, y en muchas otras. Incluso se estuvo analizando parar las plantas procesadoras de níquel ante la caída de los precios del producto.

En el sector agropecuario el primer cuatrimestre resultó muy inestable, con alzas en las cosechas de papa y tomate y bajas en la carne de cerdo y huevo, por citar casos más representativos, y una patética gestión de acopio y comercialización, unida a un sistema de precios incoherentes y fosilizados, que provocó la pérdida por deterioro de miles de toneladas de alimentos.

Lo más triste del caso es que aquellas empresas con altos volúmenes de producciones en inventario no estaban autorizadas a distribuir directamente a la población, prefiriéndose que se echasen a perder los productos, como sucedió en el caso del tomate en la provincia Habana. La “sobreproducción” de tomates no pudo se aprovechada completamente por falta de capacidad industrial pero se prefirió dejarla pudrir antes que liberalizar su comercialización.

Tal situación ha llevado a que se retorne a la era de las movilizaciones masivas; al efecto el ministro de Educación Superior anunció que para el curso escolar 2009-2010 su cartera organizó “un mes de tareas agrícolas” para los estudiantes de todos los centros de esa enseñanza en el país. Si estas medidas recuerdan las épocas supuestamente dejadas atrás de la “ofensiva revolucionaria” o el “proceso de rectificación”, queda claro que no es pura coincidencia.

Menos de la mitad de las tierras ociosas han sido dadas en usufructo y solo la cuarta parte de las tierras entregadas están en explotación. Además de la descalificación por diversas razones, de gran parte de los solicitantes, los nuevos usufructuarios enfrentan grandes dificultades. De acuerdo a un reportaje de Juventud Rebelde de marzo de este año, hay carencia de insumos y de ciertas facilidades crediticias, de instrumentos de trabajo y asesoría técnica, falta de combustible y de alambres para cercar, y poca eficacia en la recogida de cosechas por parte de las empresas de Acopio.

Según datos oficiales, las viviendas dañadas por los tres grandes ciclones del 2008 fueron 530,332, mientras otras 69,700 siguen afectadas por tormentas anteriores. El lastre es de 600,032 inmuebles, de los cuales 91,556 colapsaron por derrumbes totales. Sin embargo, los planes de construcción de viviendas a cargo del Estado, que ya de por sí resultaban insuficientes, se han recortado varias veces en la medida que los efectos de la crisis se han dejado sentir, pero no se acaban de tomar las decisiones para autorizar la gestión individual y colectiva en la construcción de viviendas.

“Cuba está sintiendo el impacto de la crisis global, pero el efecto no será tan intenso como durante la crisis de la década de 1990”, expresó con un optimismo sin bases el segundo al mando, el vicepresidente José Ramón Machado Ventura, manteniendo la costumbre de hablar generalidades sin fundamento y sin expresar políticas concretas para nada en particular.

“Tenemos mucha tela por donde cortar para que la afectación, que siempre vamos a tener, llevarla hasta límites que podamos sobrellevarla”, dijo a la emisora estatal Radio Progreso, sin explicar de qué “tela” estaba hablando.

En un intento de tranquilizar temores de la población, pero también, y muy importantes, los de la nomenklatura, expresó: “No volveremos al período especial de aquellos momentos de los años 93, 94, 92. No vamos a llegar ahí, porque ya hemos creado otras condiciones”.

Las condiciones -que omite Machado Ventura- para que no haya regreso a la crisis de aquellos años, las ha resumido el economista Carmelo Mesa-Lago en el diario español El País:

“Chávez suministra el 65% del petróleo necesario a precios subsidiados equivalentes a 1,850 millones de euros, [2,620 millones de dólares] y paga 4,000 millones de euros [5,600 millones de dólares] por 40,000 profesionales cubanos que trabajan en Venezuela, y el 65% de los cubanos reciben remesas del extranjero”.

En la parte final de este análisis se examinarán las decisiones que ha estado tomando el gobierno cubano para enfrentar la agudísima crisis actual, así como las perspectivas, las posibilidades y los escenarios que se derivan de estas realidades, al entrar la “Era de Raúl Castro” en su cuarto año.

Publicado por Lazaro Gonzalez


TRES AÑOS DE RAULISMO ( I I I, FINAL): Sombras nada más/ Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia

TRES AÑOS DE RAULISMO ( I I I, FINAL): Sombras nada más

Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia/ Cubanálisis-El Think-Tank

SOMBRAS NADA MÁS

“… Tengo el derecho de curiosear en el sentido de saber, si es posible,

a qué comprovinciano se le ocurrió ponernos el sol aquí detrás,

que a mí no me molesta, pero estoy seguro de que ninguno de ustedes

me puede ver; verán, si acaso, una sombra: ese soy yo”.

General Raúl Castro

Holguín, Cuba, Julio 26 2009

LA CRISIS VA CERRANDO LAS TENAZAS

El nuevo ministro de Economía y Planificación anunció recientemente que el crecimiento del Producto Bruto se reduciría a un 2.5%, del 6% previsto, lo que de por sí resultaba dudoso, cuando tantos países del mundo anunciaban crecimiento “cero” o caídas y decrecimiento. Posteriormente, la cifra se ajustó nuevamente a 1.7%, y sigue pareciendo exagerada.

El desplome de los precios del níquel en el mercado internacional (de 33,000 dólares por tonelada a 8,000) provocó la caída estrepitosa de los ingresos de 2,700 millones en el 2007 a solo unos 552 millones de dólares en 2008.

La zafra 2008-2009, sufriendo continuamente por el proyecto de aniquilación ordenado por Fidel Castro a principios de este siglo, llegó, según fuentes independientes, a 1’300,000 toneladas, del plan previsto de 1’500,000.

También hay mermas de ingresos por una baja en las exportaciones de tabaco, langosta y camarón. El ministerio de Turismo se congratuló recientemente por un crecimiento de 2.7% en el arribo de viajeros el primer semestre del año, pero se desconoce a cuánto ascendieron los ingresos brutos, que en la actual situación de crisis mundial tienen que haber sido, necesariamente, mucho menos. El país recibió de enero a mayo 1.2 millones de turistas, 2.1 % más respecto a igual período del año anterior, pero los visitantes dejaron menos dinero, pues la captación de divisas de ese sector descendió en 13.7 %.

Con una reducción del crecimiento de la economía en este período, Raúl Castro necesita mostrar algún indicio de mejoría o tendencia alentadora para el resto del año, o promesas de cambios radicales.

Para el 26 de julio del 2008 había anunciado una política de reforzar la defensa, demandando producir más alimentos y advirtiendo que había que apretarse el cinturón. En esa fecha omitió mencionar medidas específicas para los cambios estructurales prometidos en el discurso de la leche del 2007, y de entonces acá esos temas desaparecieron de los muy pocos discursos que pronuncia cada año.

Desde antes que comenzara la actual crisis económica mundial, el Sucesor no ha podido implementar las medidas necesarias en la economía para elevar la producción y sacar al país de la crisis alimentaria. El actual descenso brusco en casi todos los niveles de la producción agro-industrial, con su secuela reflejada en la reducción de la magra cuota distribuida por la libreta de abastecimientos, es un factor adicional que impide desarrollar cualquier tipo de estrategia si no se rompen los cánones de una economía estatal cuartelaria, que basa su control social en la pobreza sistemática e insuperable de la población.

En el acto conmemorativo del 26 de julio del 2009 el general-presidente anunció un nuevo ajuste en la precaria economía, y afirmó una vez más que aumentar la producción agrícola es un asunto de seguridad nacional para Cuba, pero sin anunciar detalles que reservaba para la semana siguiente.

Pero la doble crisis compromete las necesarias reformas en la agricultura, que van desde la descentralización administrativa y fortalecimiento de los municipios en la organización y toma de decisiones, hasta la entrega de tierras ociosas, bajo régimen en usufructo, con el fin declarado de aumentar la producción, así como la sustancial transformación de los sistemas de acopio y comercialización de la producción.

Según estimados del viceministro de Agricultura, Alcides López, hasta la fecha suman unas 100,000 las solicitudes “recibidas y tramitadas”, y se ha entregado el 38 % del fondo ocioso, del cual sólo el 20 % (que resultaría el 7.6% del entregado) está en explotación o sembrado.

El dilema es que no existen los recursos suficientes para que estos nuevos campesinos produzcan, ni mucho menos existe una estrategia o una política definida para apoyar a estos potenciales productores, que se siguen viendo por el régimen como fuentes de conflictos para el poder, en vez de eventuales soluciones.

RELACIONES INTERNACIONALES

Los tímidos, escasos y muy aislados gestos de Raúl Castro hacia Estados Unidos, coartados en todas las ocasiones por Fidel Castro, requerirían tener factores cardinales componentes, mucho más decisivos que meros gestos políticos para congraciarse con el mundo internacional.

Estados Unidos representa no una, sino tal vez la única opción de mejoría económica acelerada del régimen, no sólo por los préstamos y ayudas, o visitas masivas de un turismo de mayor nivel económico, sino por la entrada de las compañías petroleras norteamericanas en las áreas marinas de reserva de hidrocarburos en el Golfo de México.

Y dadas las fuertes presiones del establishement norteamericano, actualmente incrementadas con la crisis económica que atenaza a Estados Unidos y al resto del mundo, los reclamos para la democratización y apertura política de Cuba podrían ser diferidos por parte de la administración Obama, si el gobierno cubano comenzara a implementar una reforma económica que facilite el comercio bilateral, el turismo y la prospección petrolera.

En tal escenario, los reclamos de democratización para Cuba desde el sur de Florida o New Jersey no lograrían demasiado ante los reclamos de normalización de las relaciones con el gobierno cubano desde muchas otras regiones y sectores norteamericanos. Ya están presionando en ese sentido los estados agrícolas del medio-oeste, los manufactureros del muy deprimido “Rust Belt” del nordeste, y los de la costa del Golfo de México, con sus economías a veces agonizantes en estos momentos, así como las compañías petroleras y de aviación, todos dispuestos a obviar la moral política y los valores filosóficos, a favor de una solución pragmática, amparados en el ejemplo de las relaciones norteamericanas con China, Vietnam, Arabia Saudita, Nigeria, Venezuela o Irán.

Buena parte de la prensa internacional y muchos expertos sobre Cuba continúan sin entender la realidad cubana, que la imaginan como la de un país cualquiera: el nombramiento de 38 nuevos embajadores no significa necesariamente el reemplazo de los existentes por un cambio de política exterior, ni mucho menos. Aunque la prensa oficial asegure que se trata del fortalecimiento del servicio exterior, ser designado en la categoría de embajador en Cuba no significa automáticamente su acreditación ante un país: es un muy lógico desplazamiento de los preferidos del antiguo canciller, no necesariamente una nueva dirección en la política exterior. La reciente sustitución del embajador cubano en Caracas no representa haber sustituído un “raulista” por un “fidelista”, como afirman algunos transnochados. Cuando el saliente embajador fue designado en 1994 por el Comandante, Raúl Castro no tenía ningún poder de decisión en política exterior o nombramiento de embajadores.

AFP, desde La Habana, señala a Margarita Alarcón, hija del presidente de la Asamblea Nacional, como “filóloga y experta en política internacional, en particular sobre Cuba y Estados Unidos”. ¿Cual es el currículum de la Sra. Alarcón para considerarla como una experta en el tema, más allá de ser hija de un jerarca, nada brillante, de la nomenklatura? ¿Cuáles son sus publicaciones? ¿Dónde y por quién es citada en la academia o entre los analistas serios? ¿Así pretende AFP entender el tema cubano? Es la misma agencia que nos asegura que un “periodista” sustituyó a un “sociólogo”como embajador en Caracas, como si fuera un tema de títulos académicos y no de servicios de inteligencia y política exterior.

Sólo con Venezuela el régimen goza en estos momentos de un intercambio favorable, al precio político de manejar con guantes de seda y sin incondicionalidad las relaciones bilaterales y latinoamericanas, y mantener una asesoría y colaboración decisivas para el belicoso teniente coronel bolivariano, pero sin seguirlo de cerca en sus aventuras del socialismo del siglo XXI.

La relación de Chávez con Raúl Castro siempre pasa por el tamiz del hermano mayor. Visitó a Fidel Castro recientemente, en ocasión de su cumpleaños, y al regresar a Venezuela declaró: “Estuvimos como hasta las ocho de la noche, con sus hijos, sus nietos, su esposa y Raúl (Castro), el presidente cubano, conversando...”. Solamente después vino lo demás: [al día siguiente] “Desayuné con Raúl de 8 (de la mañana) como hasta las 10, trabajando, revisando un conjunto de temas. Y de allí fuimos a hablar con Fidel hasta las 3 de la tarde”. No lo dice Chávez, pero la segunda visita tiene que haber sido para buscar la aprobación definitiva del máximo líder en los temas tratados: ninguna decisión del general sería firme sin la aprobación del Comandante.

El discurso de Raúl Castro en Quito la semana pasada, donde dice a Correa, “todos esos cañones de esa [IV] Flota [norteamericana] –hablo simbólicamente- están apuntándote”, no ofrece compromisos cubanos, más allá de la simpatía y la siempre recurrida solidaridad en abstracto.

Las relaciones comerciales y de colaboración bilateral de Cuba con Rusia y China, si bien no presentan la necesidad de realizar demasiadas concesiones políticas, no conllevan indulgencias o ayudas incondicionales hacia la Isla como en los buenos tiempos, sino que están reguladas por el mercado internacional, y de ahí las continuas y reiteradas dificultades en materializarlas.

Brasil podría ser un factor decisivo para contribuir a superar la crisis cubana, pero el defecto democrático del presidente Lula da Silva, que no parece decidido a una segunda reelección que podría ganar, no garantiza el largo plazo. Argelia y Angola son una relativa fuente de ayuda financiera, en modalidades de intercambio por asistencia técnica y profesional, más agradecimientos, pero limitadas.

Una buena parte de los otros hermanos del bolivarianismo insolente, como Bolivia, Ecuador y Nicaragua, son más pasivos que activos en la contabilidad gubernamental cubana, mientras otros amigos, como los saludados en las entrevistas bilaterales en la Cumbre de los No Alineados en Egipto, entre ellos Sudán o Nepal, o visitados en la más reciente gira africana del general, como Namibia, no pueden dar mucho más allá de sonrisas para las fotos y palmaditas en la espalda.

Y las declaraciones solidarias abstractas de “intelectuales” latinoamericanos, europeos y norteamericanos, de izquierda o liberales, los Pastores por la Paz, o las ambigüedades del gobierno español y la vacilante política de la Unión Europea hacia Cuba, no se pueden traducir en los recursos financieros y materiales que el país necesita urgentemente, aunque cada cierto tiempo lleguen algunas migajas como colaboración.

LA FICHA PETROLERA: VENEZUELA Y RUSIA

La apuesta estratégica de Fidel Castro con Hugo Chávez no solo dio frutos de tipo político en Bolivia, Nicaragua y Ecuador, sino que –más allá de ser un salvavidas energético para la Isla- se proyectó hacia la región en el terreno económico sobre la base de la explotación y refinación de los hidrocarburos venezolanos y cubanos.

En ese sentido, desde el 2005 se dio el primer gran paso con los planes de rehabilitación, y posterior ampliación, de la refinería de Cienfuegos, de tecnología soviética, como futuro centro de distribución de derivados del petróleo para los países integrantes de Petrocaribe. En diciembre del 2007, tras una inversión de 166 millones de dólares a cargo de la empresa mixta PDV-CUPET S.A., Chávez y Raúl Castro re-inauguraron la instalación, con una capacidad de refinación de 65,000 barriles, que en junio del 2008 se había incrementado a 72,000 barriles diarios. El programa de expansión supone que para el 2012 la planta alcanzará la capacidad máxima de 150,000 barriles de crudo refinados cada día.

En septiembre del 2008 la refinería cienfueguera contaba con siete tanques para almacenar crudo, con una capacidad total de 350,000 metros cúbicos. En julio del 2009 estaban en fase de terminación tres nuevos tanques con capacidad para almacenar otros 60,000 metros cúbicos de crudo. Esto incrementa el almacenamiento en otros 408,000 barriles, y permite al régimen contar con más días de reserva de crudo.

Aprovechando los precios record, desde el 2006 Fidel Castro estuvo restringiendo el consumo nacional para hacer exportaciones ocasionales de petróleo. Para el 2008 se empezaron a incrementar los envíos de crudo venezolano a Cienfuegos de forma sistemática, con una partida adicional de 25,500 barriles diarios para refinación y exportación. Esta cifra es la reportada por Caracas y La Habana, y representa solo la mitad de la que calculan analistas venezolanos. A esto se le sigue sumando el crudo cubano “ahorrado” del consumo para su comercialización en el extranjero. De esa manera, en 2008 el petróleo desplazó a los fármacos como segunda principal exportación de Cuba, al generar ingresos por unos 880 millones de dólares, según cálculos de analistas.

Como parte del proyecto de abastecimiento a la refinería hay que incluir la compra por la venezolana PDVSA a China de los tanqueros “Sandino” y “Petión”, con capacidad de carga de 490,000 barriles cada uno, operados por la empresa mixta Trans-Alba. La operación, por un monto de 122 millones de dólares, fue financiada por el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes).

Los planes del ALBA referentes a Cuba incluyen la construcción y montaje en Matanzas de una refinería similar a la de Cienfuegos, la que cubrirá el 50% de su capacidad con crudo de producción nacional, y el resto procedente de Venezuela. Parte importante del proyecto es la “repotenciación” del oleoducto Druzhba (Amistad) de 189 kilómetros (117 millas), construido por los soviéticos entre la base de supertanqueros de Matanzas y Cienfuegos, en desuso tras el derrumbe de la URSS. De reactivarse el oleoducto, la refinería cienfueguera podría abastecerse con petróleo descargado en el puerto matancero (de mayor calado y que no necesita de patanas trannsbordadoras), y serviría como base de almacenamiento de derivados para el comercio con distintos países.

El reciente acuerdo petrolero firmado en La Habana por el vice-premier ruso Igor Sechin en la parada cubana de su viaje que lo llevó antes a Nicaragua y Venezuela, no es precisamente de envergadura. Se trata de “sentar las bases” para que la compañía rusa Zarubeshneft haga prospecciones de hidrocarburos en la Zona Económica de Cuba en el Golfo de México. El régimen de Raúl Castro necesitaba al menos este gesto simbólico de Rusia, después que la Sherrit International abandonó sus cuatro concesiones en aguas profundas en esa zona y el anuncio de la Repsol española de posponer la perforación, en los seis bloques que tiene asignados.

Hay que señalar que los planes de exploración de Repsol se hacen en colaboración con las empresas StatoilHydro, de Noruega, y ONGC Videsh de la India. Otras compañías con contratos de arrendamiento para la perforación petrolera en la isla son las estatales de Vietnam, Petrovietnam, Petronas de Malasia y Petrobras, de Brasil. Las compañías vietnamitas y las malasias no han hecho su aparición todavía en la isla. Durante la reciente visita a Cuba del ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Miguel Jorge, este señaló que Petrobras está a punto de concluir los estudios geológicos en el bloque que tiene contratado y se prepara para traer a la isla los equipos de perforación.

Anteriormente en este año el régimen había anunciado que las compañías petroleras rusas podían seleccionar para arrendar 15 de los 59 bloques en que ha dividido esas aguas. Se trata aparentemente de un gran bocado, pero no es seguro, por lo que Rusia no se apura en estos tiempos de crisis a invertir en prospección, cuando cuenta con enormes recursos energéticos seguros en su propio territorio. Si se suman esos 15 bloques a otros 21 ya otorgados a siete compañías extranjeras, quedan libres todavía 23 bloques sin repartir en la ZEE.

Un vocero del Ministerio de Industria Básica de Cuba dijo a inicios de este año que estaban en negociaciones para arrendar 8 bloques a la corporación de Petróleo Nacional de China y a la compañía nacional de petróleo de Angola, pero seis meses después no hay nada claro. Si se lograse el acuerdo con chinos y angolanos, todavía quedarían 15 bloques, que son de gran atracción para los petroleros norteamericanos y constituyen un factor de presión para que se levante el embargo.

En ese sentido hay que apuntar que en fecha tan reciente como julio 24 del 2009 se presentó en el Senado de Estados Unidos un proyecto de ley que contiene la autorización a compañías norteamericanas de participar en la exploración de hidrocarburos en la ZEE de Cuba. Esta propuesta de las Senadoras Lisa Murkowski (R-Alaska) y Mary Landrieu (D-Louisiana) permitiría también los viajes a Cuba a funcionarios de la industria petrolera estadounidense.

Por eso se puede concluir, si se descuenta la promesa de prospección de Petrobras, que los trabajos de exploración por parte de empresas extranjeras en la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México están prácticamente paralizados en la actualidad.

De ahí que la explotación de hidrocarburos actualmente se concentra en los pozos cubanos en tierra y en aguas someras, que producen un crudo muy pesado. El resto procede, como ya se ha visto, de las exportaciones venezolanas. Esto coloca un gran signo de interrogación sobre el desarrollo petrolero de Cuba en el futuro inmediato.

Por otra parte, algunos analistas consideran el último periplo de Sechin y la posterior presencia de submarinos nucleares rusos en la región como ejemplos del regreso a los tiempos del Moscú amenazante. Pero otros han observado que esa reactivación de Rusia en América Latina es pagar con la misma moneda a la posición norteamericana respecto al Kremlin, que puede resumirse en los recientes planteamientos de Hillary Clinton, rechazando que en el siglo XXI, Rusia pueda tener una esfera de influencia en Europa Oriental, y en las declaraciones del Vice-presidente de EEUU, Joe Biden, en su reciente visita a Georgia.

Esto explica la venta de armamentos rusos a Chávez y la cesión por éste a compañías rusas de los bloques petroleros en el Orinoco, que fueron cancelados a consorcios occidentales. Pero una cosa es Venezuela y otra la Sucesión en Cuba, donde Raúl Castro sabe que no puede establecer una base estratégica rusa, lo que no solo hundiría sus eventuales esfuerzos de normalización con Estados Unidos, sino que podría convertirse en el detonante del final del régimen. La política aventurera del castrismo en América Latina y el resto del mundo ha sido heredada por Hugo Chávez, y Raúl Castro no se siente molesto por tal rumbo de los acontecimientos.

Por todo eso, y por la abultada deuda del régimen que data de la era soviética, Sechin no se comprometió durante la visita a Cuba a inversión alguna en la esfera de los hidrocarburos. Los 150 millones de dólares en crédito, que otorgó su gobierno, son para la compra de equipos agrícolas y de construcción rusos, que se emplearán en las áreas afectadas por los tres huracanes del 2008.

Quizás lo más significativo que se anunció en las conversaciones de las delegaciones comerciales de Cuba y Rusia fue el acuerdo de que la compañía rusa Inter RAO EES va a participar en la modernización de la central termoeléctrica del Mariel. Esto viene a sumarse a las inversiones brasileñas por 300 millones de dólares en el dragado del puerto de esa ciudad, instalaciones portuarias y vías de comunicación, con el propósito de convertirlo en el principal puerto del Occidente de la isla, en sustitución del de La Habana. Este proyecto conjunto del gobierno cubano con Brasil y Rusia sustituye al acuerdo de fines del 2007 con la compañía “Dubai Ports World”, de los Emiratos Árabes Unidos, para modernizar el puerto del Mariel.

Los proyectos económicos priorizados por el gobierno de Raúl Castro actualmente son, en cada región:

Occidente: La modernización del puerto del Mariel para convertirlo en el principal de Cuba, en sustitución del puerto de La Habana.

Centro: La ampliación de la exportación petrolera a partir de inversiones en la refinería y puerto de Cienfuegos, que no tiene las mejores condiciones de calado para recibir super-tanqueros, y de ahí que se ejecute conjuntamente con la rehabilitación del oleoducto Matanzas-Cienfuegos y el puerto de supertanqueros de Matanzas.

Oriente: La reparación y mantenimiento de las instalaciones para la producción de níquel en el norte de Oriente, que no funcionan actualmente a toda capacidad por los precios deprimidos del mineral en el mercado mundial, y el trasvase interprovincial de aguas para contribuir a paliar las sequías y desarrollar la agricultura en el norte oriental.

SIN LUZ AL FINAL DEL TUNEL

El escenario plausible ante la coyuntura que se viene desarrollando en los últimos meses en la Isla es complejo para la actual dirigencia, y puede enrumbarse por caminos que ni el propio Raúl Castro ha sopesado.

Ya es una realidad que el general no cuenta con los medios políticos y materiales para lograr mejorar la situación en los niveles básicos de consumo y vida. Todo lo contrario, es incapaz de detener el deslizamiento de la nación hacia lo imprevisible. En su última purga, según parece coordinada con Ramiro Valdés, que demostró la no uniformidad de la élite, Raúl Castro retrocedió hacia las posiciones históricas de su hermano, y con ello dejó claro que en él no se concretaba la transformación. Todo ello se coronó al enterrar también lo que hubiera sido una ventana de oportunidad, cuando el presidente norteamericano Barack Obama le posibilitó la alternativa de negociar el diferendo Cuba-EEUU, lo que hubiera permitido un respiro económico y social. Por otro lado, en crisis el proyecto del ALBA, empantanado en el affaire hondureño, y la reducción de los ingresos petroleros venezolanos, podría mermar el subsidio de Chávez, con lo cual se deterioraría aún más el régimen cubano.

Lo que se presenta en la actualidad, ante la élite, no es la opción de mantener la economía de planificación centralizada o intentar reformas liberalizadoras de mercado, sino antes que todo asegurar, desesperadamente, el mínimo del consumo alimenticio y de servicios al país para evitar su desplome.

Con Fidel Castro todavía en capacidad para intervenir en la vida nacional, es casi imposible que se experimente con medidas de economía de mercado o de autonomía ante el Estado, como la ampliación de los mercados campesinos o un impulso al cuentapropismo y las microempresas familiares.

Algunos experimentos localizados que se han autorizado han sido en función de servir al Estado, no de mejorar al individuo. Incluso, el influjo modesto de inversiones extranjeras a partir del Período Especial, lejos de promover una apertura mayor, permitió a Fidel Castro no sólo posponer cualquier tipo de reformas, sino incluso revertir las que no tuvo más necesidad que aceptar, como hizo con el mercado campesino.

El discurso de Raúl Castro del 26 de julio del 2009 no fue más allá de lo que ahora se conoce como “la sombra”. El consejo de ministros, al reajustar por segunda vez en cuatro meses los planes de la economía, brindó muy poca información pública, y el anuncio, varios días después, de la posposición del congreso del partido, demostró la imposibilidad de realizarlo con Fidel Castro en vida, si es que se pretendiera iniciar reformas.

Por eso el general-presidente hizo un anuncio sorprendente en la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, como es la celebración “en breve” de una Conferencia Nacional del partido, mecanismo contemplado en los estatutos de la organización, pero que solamente se utilizaba en el ahora inexistente Partido Socialista Popular en la etapa anterior al castrismo.

En esta Conferencia, según anunció, se deben producir movimientos y desplazamientos de cuadros en el Buró Político, el Secretariado, y el Comité Central y sus departamentos. De esta manera, Raúl Castro podría evadir el delicadísimo problema de tener que discutir si hay que mantener a Fidel Castro en el cargo de primer secretario, a causa de todas sus limitaciones de salud, e incluso ratificarlo como formalismo, pero podría cubrir los cargos en todas las instancias superiores del partido con personas leales a su proyecto, cualquiera que este sea.

Descontando fallecidos, tronados, presos, o en funciones secundarias, en estos momentos hay varios cargos vacantes en el Buró Político, la máxima instancia partidista, en los que Raúl Castro propondría, si pretende mantener el poder por el camino actual, personas que le hayan mostrado lealtad por mucho tiempo, que aunque no dejen de ser “fidelistas” en sus declaraciones, entiendan muy bien que el camino trazado por el viejo y enfermo caudillo es el camino del desastre, y que hay que perfeccionarlo: en realidad, misión imposible.

Igual sucede en las filas del Comité Central, con ciento cincuenta miembros, que Raúl Castro pretende reactivar con su enfoque más favorable a las instituciones que al carisma, ya que era un organismo absolutamente intrascendente en los últimos años de actividad diaria de Fidel Castro.No es más intrascendete ahora, pero hay que guardar las formas. A “la hora de los mameyes”, como se dice en Cuba, el general confía más en sus generales que en la colección de burócratas ineptos que conforman los cuadros profesionales del partido.

Pero tanto la institucionalización, como las medidas de reparto de tierras en usufructo, la incentivación a los trabajadores mediante el pluriempleo, el incremento de sueldos y la eliminación de los topes salariales, aunque son decisiones importantes, son medidas para las cuales sus resultados requieren tiempo. Raúl Castro está actuando como si este factor le sobrara, y ciertamente el tiempo le va a seguir apremiando cada vez más.

Por eso la Conferencia prevista pudiera ser una buena y quizás última oportunidad para que el general ganara tiempo, pero solo si hace lo que hasta ahora no se ha atrevido a hacer: tiene que lograr que los delegados debatan y se pronuncien a favor de introducir cambios significativos en la economía que muestren resultados inmediatos. También tiene que incorporar a los órganos superiores del PCC a gente jóven y capaz, y no necesariamente vinculada a su grupo de fieles seguidores. De lograrlo, ampliaría además el respaldo a su figura, pero si pierde esta oportunidad y convierte ese evento especial en un maratón de triunfalismo y acuerdos unánimes, no solo haría público su fracaso como Sucesor, sino que estaría liquidando también al Partido.

Ello conllevaría la mayor crisis de liderazgo que haya enfrentado Raúl Castro en toda su vida, y sería a la vez una invitación a que una parte de la élite cuestionara seriamente su capacidad de sacar al país de la crisis, proponiendo alternativas con figuras más jóvenes, que siempre serían dependientes del poder de la fuerza militar establecida, pero que darían una imagen fresca de renovación generacional e ideas nuevas, y que bajo los criterios de “salvar los logros de la revolución y el socialismo” serían capaces de aplicar las imprescindibles reformas para, primero, sacar al país del abismo al que lo ha conducido medio siglo de fidelismo-raulismo y, segundo, crear condiciones en la economía cubana para la estabilidad y el desarrollo, aunque no se sintieran obligados a democratizar la sociedad.

Lo del indefinidamente pospuesto VI Congreso del PCC es tema aparte: en realidad, los cinco congresos realizados hasta la fecha lo que hicieron fue refrendar la línea política que imponía Fidel Castro, y en varias ocasiones, como en el compromiso “internacionalista” en Angola después del primer congreso de 1975, o en el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas” después del tercero, en 1985, las decisiones unipersonales en la cúpula ignoraron la “voluntad” - ya de por sí domesticada- del congreso.

Como tales congresos solo eran en verdad útiles para la imagen de un proceso democrático partidista y para la propaganda nacional e internacional, el anuncio del aplazamiento ha tenido poca repercusión entre la militancia y la población en general, porque saben que lo que se haga, si se hace algo, no dependerá de la realización o no del congreso partidista.

Por ello, el anuncio de Raúl Castro de que el aplazado congreso partidista deberá definir “la sociedad socialista que aspiramos y podemos construir en las condiciones actuales y futuras de Cuba, [y] el modelo económico que regirá la vida de la nación” solamente provocó indiferencia en el país, y donde unicamente tuvo impacto fue en la prensa internacional.

Hasta los terroristas palestinos de Al Fatah pueden celebrar su congreso, aunque sea una farsa, en medio de todas las tensiones del conflicto con los israelíes, pero en Cuba no se puede. Esa definición que hizo el general solo interesa a los pocos “Pedro Campos” del patio, los que conforman un pequeño grupo de militantes convencidos de la posibilidad de reformar desde las raíces el “socialismo” cubano, si alguien logra saber lo que es, y sin tener que desmontarlo. Son los ilusos que quieren una perestroika a la criolla, pero sin Mijail Gorbachev, sin glasnot y sin economía de mercado.

El raulismo se ha adentrado en un atascadero derivado del mantenimiento de severas medidas económicas, la introducción de estrategias precipitadas que no han sido capaces de dar respuesta de manera rápida a las expectativas populares y las crisis. El descontento de los ciudadanos, que se expresa ya sin cortapisas, es una derivación de su frustración ante la falta de resultados de Raul Castro. Para el cubano de a pie, no existe una tercera vía entre el comunismo y el capitalismo. Porque por muy salvaje que fuera el capitalismo, dificilmente será más salvaje que el comunismo cuartelario cubano.

UN FANTASMA RECORRE CUBA

Tras medio siglo en las fuerzas armadas, el general-presidente y la gerontocracia verde-olivo tienen la experiencia suficiente para realizar correctamente la apreciación de la situación, y tienen que saber perfectamente que las opciones son muy pocas, y que ya en estos momentos se sitúan más allá de las ideologías. También lo sabe el anciano dictador en su lecho de enfermo, aunque no se quiera dar por enterado. No caben debates teóricos cuando en La Habana no se encuentran ni boniatos en estos momentos, y no se vislumbra el vuelco en la producción alimenticia, que constituye un asunto de seguridad nacional.

Si hasta ahora no se han producido protestas públicas que puedan obligar a implementar medidas de mayor liberalización, la continua regresión de la ya ineficiente y disfuncional economía acentúa los males sociales: tan escandalosos y generalizados como la prostitución, robo y asalto, racismo, incremento de la pobreza, miseria, mendicidad, familias sin viviendas, desabastecimiento de agua en ciudades y pueblos, contaminación ambiental, falta de higiene comunitaria, y crecimiento de las áreas marginales urbanas, entre otros explosivos problemas.

A estas alturas, la población en general ha perdido las esperanzas de progreso bajo la regencia raulista y, lo que es también peligroso, grandes sectores de la nomenklatura, que tras sus primeros pronunciamientos habían dado muestras de acomodarse a la sucesión raulista, han abandonado totalmente su creencia en el Sucesor designado como factor de mejoría o cambio.

Si se descuenta su círculo de incondicionales, ya Raúl Castro no es una expectativa de estabilidad en el país para la élite, ni una garantía absoluta para la preservación y permanencia en el poder, al representar en estos momentos el lado errado del pasado, la línea continuista, la cual desde su asunción ha entrado en bancarrota.

La élite castrista había conformado y santificado un despotismo totalitario como única forma de asegurar la preeminencia en el gobierno: en parte por su monolitismo unipartidista, la ultra centralización económica y la planificación absoluta. La creencia anterior en la infalibilidad política de Fidel Castro se ve reemplazada por la inhabilidad de Raúl Castro. La revolución ha devorado a muchos de sus hijos, y ahora, el octogenario “Mesías”, enajenado por el poder, ha inutilizado a su propio hermano.

El vacío creado por el desastre del viejo catecismo político fidelista no ha sido ocupado por el raulismo. Al haber abrazado nuevamente el fidelismo, el general ha sellado su suerte política con la de su hermano; así, en la medida que Fidel Castro continúe en su inexorable quebranto, la figura de Raúl Castro se irá deteriorando a los ojos del resto de la élite.

Si en algún momento se pensó que el grupo raulista buscaba la renovación política, sin adentrarse en la ruptura expedita, en la actualidad se encuentra aislado de su propia población y de la dinámica internacional, lo que constituye un valladar para que se torne en el nuevo vocero del aperturismo.

De no revertirse urgentemente la caída libre de la economía y de los valores sociales que vienen aparejados con la crisis económica en el país, será imposible evitar un estallido popular o una fractura de la ya nada monolítica nomenklatura, sobre todo en sus segundos escalones (los dirigentes no-históricos), y cualquiera de esos escenarios puede suponer un desenlace de violencia y enfrentamientos con resultados sangrientos y devastadores.

Ya a estas alturas no sólo sería erróneo para la cúpula raulista pretender proseguir por el camino trillado de Fidel Castro: ello puede conllevar efectos que podrían ser, además de erróneos, letales para el propio mantenimiento del poder.

Mientras bajo sus pies el país se deteriora a pasos agigantados, la figura de Raúl Castro, al no ofrecer alternativas realistas e inmediatas, ha perdido legitimidad también a pasos agigantados: le está sucediendo lo mismo que a Mijail Gorbachev, quien no se pudo librar de su rol simultáneo de Papa y de Martín Lutero. Pero mientras el soviético se arriesgó a abrir la caja de Pandora, el General de Ejército quisiera saber lo que la caja tiene adentro, pero sin abrirla.

Incluso pocos de los comunistas más ortodoxos (salvo quizás Raúl Castro y su pequeño grupo) creen ya en la economía centralizada de plan. Ya no existe un experimento social, ni objetivos centrales de la utopía, que pudiesen legitimar la estancia del general en el poder político. No sólo el gobierno no cuenta con un programa, un proyecto o una misión, sino que la élite en su conjunto se siente sin jefatura.

Para el resto de la militancia, con excepción de los que liban las mieles del poder, el asunto es paisaje: ya no creen en el socialismo, el comunismo, el marxismo-leninismo, y ni siquiera en la “revolución”: la ideología no llena platos en las mesas, calza pies, ni viste personas, no las transporta cada día, ni las protege de los huracanes, ni permite comprar en las Tiendas Recaudadoras de Divisas.

Es imposible considerar que la élite, y en especial Raúl Castro, no avizore que por el camino actual se pueden confrontar muy serios problemas internos que reten la estabilidad y hasta al mismo gobierno.

El inmovilismo demostrado hasta ahora, de mantenerse, llevará hacia un régimen cada vez más ineficiente, brutal y repudiado, como el norcoreano, o provocará el surgimiento de una junta militar típica latinoamericana, probablemente con algún maquillaje civil, como única alternativa de sostener el poder.

Llegado el punto en el cual Fidel Castro se halle políticamente inmovilizado para incidir en la nación, se producirá el quebrantamiento de la unidad formal de la élite y comparecerá el escenario de una violenta, rápida y quizás sangrienta lucha por el poder. Sin dudas, eventualmente tiene que producirse una quiebra de este modelo cuartelario en crisis y sin recursos ni estrategias efectivas, ya sea por presión popular, por resultado de una lucha intestina en la élite del poder, o por una combinación de ambas.

No habrá invasión militar norteamericana ni crisis de balseros para solucionar o aliviar las cosas: el problema es interno, está adentro, en el país, en la élite, en la gerontocracia, y si no acaban con el problema el problema acabará con ellos.

En la élite sólo existen tres figuras políticas con facultad de convocatoria en el aparato represivo y en las fuerzas armadas: Fidel Castro, Raúl Castro y Ramiro Valdés. El resto de la dirigencia conocida no cuenta con aptitudes para asumir iniciativas estratégicas. La paulatina desaparición política de Fidel Castro, que irá arrastrando la de su hermano, está llevando a Ramiro Valdés a la disyuntiva de hundirse con el compromiso histórico del Moncada, o despejar el camino del poder a punta de pistola.

Lo cual podría desencadenar un choque frontal en los niveles superiores del poder, no por diferencias ideológicas, -ya no hay ideología en la cúpula del poder- sino como medida de emergencia para evitar el descalabro y colapso total.

Lo que no podían, ni tampoco querían hacer, los dirigentes más jóvenes defenestrados en marzo del 2009, que se conformaban por esperar el veredicto de la biología para tener su oportunidad, lo podría intentar en este escenario una parte de la más alta jerarquía en el poder, cuestionando la capacidad de liderazgo de Raúl Castro ante la crítica situación, y pretendiendo incluso la aprobación del Máximo Líder, a nombre de preservar la obra de la revolución.

Siendo así con Fidel Castro en vida, entonces si falleciera el Comandante, que ya cuenta con 83 años de edad y una prolongada enfermedad de secreto de estado, sería casi imposible evitar el choque frontal entre Raúl Castro, con una conducta errática en su liderazgo, y el grupo de quienes preferirían correr riesgos de reformas en la economía y un mejoramiento real de las relaciones con Estados Unidos, en aras de buscar garantizar un aterrizaje suave para sus intereses y los de sus familiares.

Nunca hubieran sido los Carlos Lage, Pérez Roque, Otto Rivero y comparsa, capaces de actuar de esa manera, con insuficiencia hormonal y magro o nulo expediente combativo en un país donde está muy bien definido que el poder es de “los guardias”. Sin embargo, sería temerario decir lo mismo de un Ramiro Valdés, quien aunque de momento haya pactado con Raúl Castro una detente personal, no tendría que sentirse obligado a una lealtad desmedida al general cuando la considere suicida, y hasta el momento, después de tres años, Raúl Castro no ha mostrado un liderazgo capaz de arrastrar de manera ciega tras de sí -como lo logró Fidel Castro- a quienes se consideran a sí mismos con tantos méritos y tanta capacidad para actuar como el general que se define a sí mismo como una sombra.

La fecha del detonante de tal explosiva situación no se puede anticipar, pero el momento es posible definirlo: cuando quienes detentan el poder alrededor del general consideren más peligroso para sus intereses –ya no hay ideología- no hacer nada y seguir en las imprecisiones y falta de definiciones que acometer reformas, no escucharán argumentos contra la necesidad de actuar, y no se detendrán en quitar del camino a quienes se interpongan.

Nada motiva más a las personas, cualesquiera sean, que el instinto de supervivencia: si la percepción llega a ser que por Raúl Castro y sus indefiniciones están en peligro de perderlo todo, no vacilarán en actuar y echar a un lado al general, que no es ningún máximo líder, sino solamente un primus inter pares.

No es desdeñable la impronta de una figura militar o civil, a cargo de una gran unidad militar, o de una provincia, que pueda ascender meteóricamente a los primeros planos, en la medida que la crisis -económico-social para la población, pero política para la élite- se profundice. Sin los hermanos Castro, y ante la inefectividad congénita del Partido Comunista, que no sería más que paisaje en este escenario, como ha sido siempre en todos, a pesar de las pomposas declaraciones, se impondrá el único poder real en Cuba desde siempre: un gobierno militar, que llevará a un nuevo “Dorticós” al frente como imagen civilista.

¿Fantasías? No necesariamente. ¿Quién pudiera ser esa figura? ¿Quién sabe? ¿Recuerdan a Hans Modrow en la extinta República Democrática Alemana tras la caída del Muro de Berlín? Quienes lo recuerdan podrán entender lo que aquí se dice, con relación a una figura desconocida que la vorágine precipitó al vórtice de los acontecimientos de un día para otro. Quienes no lo recuerdan, o no sepan quién fue, harían bien en informarse.

Nadie nace como líder transformacional, sino se hace durante su vida, en los momentos coyunturales. El hombre es él y sus circunstancias, dijo Ortega y Gasset, un profundísimo pensador español demasiado poco conocido en Cuba. Ronald Reagan, que del tema sabía suficiente, y que fue un líder indiscutible, dijo en una ocasión: Todo el mundo es nadie hasta que comienza a ser alguien.

Quizás entonces, las divisiones dentro de la élite comunista gobernante permitan que sectores de la sociedad civil (cierta disidencia “vegetariana”) participen en un proceso de negociación política entre cubanos, no por convicciones ideológicas aperturistas de quienes detenten el poder, sino más que nada por consideraciones pragmáticas.

Los grupos que personalizan la oposición y los disidentes están muy lejos de una sociedad civil articulada, al ser creados en los arrabales habaneros y en ciertas urbes del interior, respondiendo entonces a necesidades muy concretas de los sedimentos sociales profesionales urbanos, sin tener en cuenta las vicisitudes de otros sectores sociales (afrocubanos o agrarios), precisamente los más desvalidos y carentes de representación. La dignidad y el valor, que abundan, no bastan para hacer política.

Por otra parte, en estos momentos el exilio miamense concentra el debate en torno a lo procedente o no de realizar un concierto por la paz del cantante colombiano Juanes en la Plaza de la Revolución de La Habana. Esto ha generado una porfía cargada de pasiones, duros epítetos, y hasta un aquelarre en la Calle Ocho.

Todas las opiniones son legítimas, pero lo prodigioso es ver a gran parte del exilio ajeno a lo que está sucediendo en Cuba ante sus propios ojos, como si lo único importante o trascendente fuera la actuación o no de Juanes. Casi todos parecen sentirse obligados a expresar su punto de vista ante el evento, y al hacerlo priman las emociones y se obvia lo complejo de la situación en la Isla y el interés de la administración Obama por lograr un engagement (interacción) con el régimen cubano.

Para ello se están incrementando las visitas a Cuba no solo de representantes de muchos intereses comerciales norteamericanos, sino también de estudiantes, artistas, deportistas y religiosos, para tratar de recobrar el nivel en que estaba ese tipo de intercambio bajo la presidencia de Clinton. Se trata, por lo tanto de, una ecuación política de mayor envergadura, donde el concierto de Juanes es solo una parte.

Pero por mucho que se manifiesten los agentes externos, no pueden incidir de manera importante en los problemas internos de Cuba, ya que éstos son causados por un sistema político en el cual el conflicto está a la orden del día, por la debilidad que entroniza la “cultura del compromiso”, la escasa propensión que la dirigencia muestra para tolerar una voz opositora, la extrema personalización que exhibe a menudo la política en el caso cubano, la falta de cultura partidaria, la precaria institucionalización, la atomización de la sociedad civil y su poca fortaleza, y la preponderancia de formas burocráticas de organización y actuación del raulismo, pues los principales resortes del Estado se encuentran en manos de la vieja dirigencia moncadista-guerrillera, que no ha cambiado su mentalidad en medio siglo.

Ninguna de las alternativas que se perfilan en el horizonte le conviene a nadie, más allá de los irresponsables, los tremendistas, y quienes no se preocupan por una carnicería entre cubanos, aunque siempre alentándola desde lejos y sin declararlo abiertamente. Es hora de que la élite se decida a aceptar el fracaso de todas sus estrategias anteriores, que ha conducido a la actual estrategia del fracaso.

Un fantasma recorre Cuba en estos momentos. Y no es precisamente el fantasma del comunismo. Porque ya no hay estrategias ni liderazgo: sombras nada más.

Publicado por Lazaro Gonzalez


Prisionero de conciencia cubano cumple 22 días en huelga de hambre

19/08/2009

Hermana se declara en huelga solidaria mientras autoridades comunistas hacen caso omiso

José Daniel Ferrer García

Las Tunas, Cuba. 19 de agosto de 2009. Una huelga de hambre iniciada por dos prisioneros de conciencia cubanos ha cumplido tres semanas y ha inspirado una huelga solidaria por parte de la hermana de una de ellos.

José Daniel Ferrer García y Alfredo Domínguez Batista, encarcelados por el régimen comunista en la Primavera Negra del 2003, comenzaron la huelga en protesta por arbitrariedades y maltratos cometidos en su contra por parte de las autoridades carcelarias. Domínguez Batista fue trasladado el 14 de agosto a una prisión rural llamada El Potosí y allí su esposa Melba Santana Ariz lo pudo ver y constatar que había depuesto la huelga de hambre. Sin embargo, Ferrer García permanece hasta el momento en una celda de aislamiento en la Prisión Provincial El Típico, en Las Tunas.

Ana Belkis Ferrer García, hermana de José Daniel, se declaró en huelga el 13 de agosto tras reclamar los derechos de su hermano frente las autoridades de la provincia. En este momento, Ana Belkis se encuentra incomunicada en la ciudad de Santiago de Cuba realizando la huelga. Su servicio de teléfono ha sido interrumpido, así como el de Juan Carlos González Leiva del Consejo de Relatores de Derechos Humanos de Cuba quien ha seguido el caso de José Daniel con atención.

“La salud de Ana Belkis se va deteriorando. Tiene la presión arterial baja, dolores abdominales, mareos y todos los síntomas que provoca la falta de ingerir alimentos,” reportó el periodista independiente Raudel Avila por vía telefónica.

Ana Belkis y Amalia García, madre de José Daniel, se plantaron en elsalón de espera de visitas de la prisión El Típico el 5 de agosto, de donde fueron removidas a la fuerza hasta su lugar de residencia el 8 de agosto. Estas Damas de Blanco no cesaron en sus reclamos por los derechos de José Daniel, recurriendo a las instancias del Partido Comunista en Las Tunas donde fueron reprimidas nuevamente. Ana Belkis se declaró en huelga el 13 de agosto.

Asmismo, los activistas Maiky Martorell Mayáns y Asdrúbal Delgado Pérez fueron detenidos en horas de la tarde el jueves 6 de agosto a la entrada a la prisión El Típico, cuando se disponían a brindar asistencia a los familiares de Ferrer García. Marta Beatriz Ferrer Cantillo, hija da Ferrer García, es una niña diabética y se encontraba aún sin tomar agua ni alimentos, razón por la que los activistas se dirigían al penal.

Mientras tanto, Ferrer García y Domínguez Batista fueron recluidos el viernes 7 de agosto en celdas de castigo por los carceleros del régimen totalitario en represalia por su reclamo no violento a favor de sus derechos.

José Daniel Ferrer García y Alfredo Domínguez Batista, ambos miembros del Movimiento Cristiano Liberación y reconocidos como prisioneros de conciencia por Amnistía Internacional, cumplen 25 y 14 años de prisión, respectivamente.

Ferrer García tomó la decisión de comenzar su huelga al cumplirse meses desde que las autoridades del penal le prometieran la restauración de sus reglamentadas visitas familiares. Domínguez Batista protestó en contra de maltratos tales como negarle que salga al sol. Además reclaman una buena calidad de los alimentos y adecuada atención médica para los prisioneros políticos en condiciones graves de salud como Ariel Sigler Amaya, Alfredo Pulido López, Juan Carlos Herrera Acosta y Normando Hernández González


Sin parangón en la historia
Martha Beatriz Roque Cabello

LA HABANA, Junio - La oleada represiva que se ha desatado en estos últimos días en el país, no es por gusto. Puede calificarse como “el miedo del sistema”, sobre todo de la alta jerarquía que está conectada directamente con la realidad. Desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí la isla vive uno de los momentos más difíciles de su historia, desde el punto de vista social y económico. Es un escenario con mucha intensidad y mucho drama.

Se puede descartar señalar lo político, no por dejar de ser responsable del resto de los problemas, sino porque con tales circunstancias al pueblo poco le importa si hay una concentración o si les "quitaron" el derecho a los espías a revisarle el juicio.

El propio gobierno ha tenido que ir reduciendo la cuota de “lavado de cerebro” porque sabe que se hace insoportable. Por ejemplo, la Mesa Redonda ya no se transmite a la misma hora en todos los espacios de televisión, hay dos canales que durante todo el día ofrecen programación variada y uno de ellos con muy poca interferencia política, aunque reponiendo mucho las cintas cinematográficas, los videos musicales y los seriados. La falta de artistas -pues la mayoría emigra-, los pocos conjuntos musicales de calidad -entre otras situaciones- traen como resultado una malísima programación televisiva. Un ejemplo de ello es la Novela Cubana, como una mofa los televidentes dicen que es la quinta temporada de “Las huérfanas de la Obra Pía”, porque debido a la escasez de recursos de todo tipo en este espacio repiten y repiten cosas muy viejas, hasta el cansancio y el aburrimiento.

En los meses de verano de julio y agosto se acostumbra a poner una programación
“especial”, que aún no se ha anunciado, pero todo apunta a que será más de lo mismo, falta de alimento espiritual.

Aquellos afortunados, porque tienen FE (familia en el extranjero) y han podido comprar un equipo de DVD, alquilan filmes o se pasan de mano en mano las que otros graban. Es que también el gobierno la arremete contra los “bancos” de alquiler de películas, tratando de impedir que exista algún tipo de negocio particular que genere ganancias, porque esto trae como consecuencias un alejamiento total del sistema político, organizado para controlar la población.

Esto es sólo un pequeño ejemplo de lo aburrida que es la vida cotidiana del cubano, sin añadirle los problemas de tipo material acumulados durante tantos años. Pero no es únicamente el esparcimiento el que se encuentra en crisis, también otras necesidades espirituales.

La gente ahora se refugia más en Dios. En particular la Iglesia Católica incrementa cada día el número de niños y personas adultas que se bautizan, muchos de ellos continúan practicando la fe, pero a diferencias del pasado en que los padres por temor no bautizaban a sus hijos, en estos momentos personas con cualquier vínculo o compromiso con el gobierno llevan desde bien temprano los infantes de la familia a la iglesia para que reciban este sacramento. Es como si de pronto renaciera esa necesidad de Dios y el recuerdo de que aunque los tiempos sean difíciles siempre Él ha prestado su ayuda.

En el ámbito político también hay una vuelta atrás. La actividad nacional más importante de la pasada semana fue el IX Pleno del Comité Nacional de la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), que contó con la participación de numerosos ministros del gobierno. La prensa reseña la reunión bajo el título “La Revolución confía en sus jóvenes” pero lo que no se escribió, lo inverso, es lo cierto: “Los jóvenes no confían en la Revolución”.

Se utilizó la misma retórica de siempre, ir a la zaga, a lo que se dejó de hacer hace algún tiempo. Un flamante Ministro de Educación Superior pasa por la vieja experiencia de estudio-trabajo, ya que, según planteó, “potenciará la mentalidad de productores por encima de la de consumidores”.

Por otra parte, quedaron puestas las cartas sobre la mesa con referencia a la posibilidad de conversar entre Estados Unidos de América y Cuba. El presidente Obama debe firmar la libertad de los cinco espías. Como si en el “norte revuelto y brutal” no existiera la división de poderes. Este es un pretexto del gobierno totalitario para cerrar cualquier tipo de posibilidad de diálogo.

Y no menos político es el encuentro de Raúl Castro con el Embajador de México, portador de un mensaje del presidente Felipe Calderón. Es posible que el gobierno mexicano quiera enmendar la plana, porque al igual que la Unión Europea y otros países no han tenido suficiente visión para percatarse de lo que pasa aquí adentro.

Los estudiosos de los problemas cubanos se equivocan cuando afirman que este será un segundo período especial, igual al otro. Lo que está aconteciendo en la Isla y lo que va a suceder no tiene parangón en la historia. Toda comparación se queda muy por debajo de lo que está condenado a pasar este pueblo, desde el punto de vista económico y social, si no existe una solución urgente al problema político.